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Hay sombreros ajenos que son muy grandes…

La camada de políticos actuales de Jalisco ha resultado de tan mala sangre, que se parecen a esos perros de rancho, ¡atigrados! de tan combinados que nos han salido.

Los de izquierda salen capitalistas.

Los de ultraderecha se declaran izquierdistas.

Los del centro son veletas populistas o fascistas.

Prueba de lo chafas que han salido los políticos actuales de Jalisco es la utilización que hacen de la estafeta de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.

Hace años que comenzó la travesía de tener en Jalisco esas competencias que sólo se asemejan a los juegos olímpicos, pero sólo para los habitan en este continente.

Hace muchos años que se planeó, se proyectó, se inició con los Panamericanos de Guadalajara, pero nunca se consideró el vuelco político-partidista que el pueblo podría darles a los promotores de dichos juegos, que pareciera sólo apuntaron a los jugosos negocios inmobiliarios, apoyados con el dinero del pueblo.

A cinco meses de que inicien esas competencias, poco saben los propios jaliscienses sobre lo que pasará en Guadalajara y otras ciudades como Lagos de Moreno.

Al pueblo poca información le ha llegado sobre las figuras deportivas que podrían pisar suelo jalisciense, alteño.

A los políticos lo que les motiva, a cinco meses de que arranquen, es que conozcan quién será candidato a presidente de México, quien será el próximo gobernador.

Son tan chafas nuestros políticos jaliscienses que están más preocupados por impulsar sus imágenes y proyectos políticos o partidistas, antes que involucrar a la gente en las actividades de promoción, turismo, deporte o anfitrionía de los panamericanos.

Emilio González (Emily, Falcon dixit), anda recorriendo el país promocionando los Juegos Panamericanos, y ya entrado en gastos (pagados por el pueblo), se muestra interesado en “ser” presidente del país.
Es una lástima. Dan pena ajena.

No sólo él, también el alcalde de Guadalajara, Aristóteles Sandoval hace lo propio. Recorre el Estado de Jalisco para promocionar los Panamericanos. Pero también aprovecha para hacerse campaña como aspirante a Gobernador.

Es otra lástima. También da pena ajena.

Y por si fuera poco, este jueves los diputados del PAN en el Congreso, se vistieron con camiseta blanca y la leyenda “Yo soy PANamericano”, en clara alusión a los juegos, pero también a su filiación.

La gran pregunta es: ¿le darán medallas de color azul o roja a los atletas?

Es un absurdo eso de colgarse de lo que sea para promoverse políticamente.

Los políticos seguirán ganando cuanto más resuelvan necesidades de la gente. No por mucho promoverse o colgarse de competencias ajenas a su labor, los políticos de Jalisco serán mejores. Darán mejores resultados.

Corremos el riesgo, con este tipo de políticos chafas, que las competencias de octubre próximo en Guadalajara y otros municipios del Estado, sean unos verdaderos “Chafamericanos”, porque los políticos actuales se empeñan en echar a perder todo lo que tocan, en todo lo que participan.

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Que venga la fiesta… la feria luego llegará

Este fin de semana comienza la feriabril 2011. Todo está puesto y dispuesto para que la gente la goce.

Se ha preparado un cartel interesante de actividades para todos los gustos y para todos los gastos.

Se tiene buen programa en la Expo Ganadera, para quien busque ganado o para quien guste de beber entre la chamacada.

Se anuncia con bombo y platillo, hasta en Televisa, el cartelazo artístico del núcleo de feria, ahora confinado a ser el “parque de los doscientos años”. Paco Camarena sabe de su negocio y de nuevo tiene la confianza de la autoridad en turno para hacer negocio con la feriabril.

En el palenque, para quien gusta de este ambiente, también se ha preparado un buen cartel artístico, para los trasnochados palenqueros.

En la plaza habrá variedad para entretener al pueblo y, en la Casa de la Cultura, también tienen su cartel.

Hay eventos deportivos desde hace dos semanas, hay encuentros charros y la tradicional corrida de toros del 30.

El Señor de la Misericordia es el primero que está listo para salir de su Santuario y recorrer su pueblo recogiendo aplausos y rociando bendiciones.

Todo está puesto, entonces, para la gran pachanga anual del pueblo.

Los agentes viales deben estar listos para sufrir los congestionamientos. Sus jefes dicen estar listos para aplicar el alcoholímetro (¡ajá!) a todos los conductores embriagados.

Los policías están puestos para vigilar la feria y la ciudad. Para sentirnos seguros mientras nos divertimos, en casa o fuera de ella.

Todo es perfecto, pues, a partir de este domingo. Todo es belleza, con la barricota incluida.

Todo eso dicen las versiones oficiales, los boletines, los discursos.

Sin embargo, surgen muchas dudas en torno a lo que ocurre detrás del telón y en ese sentido la autoridad debe entender la dinámica en la que se mete durante el mes de abril, con eso de la fiesta del pueblo.

No es propio de esta administración lidiar con los problemas del tiempo, del presupuesto, de los estiras y aflojas típicos de la feriabril. Lo hemos visto en los últimos años. Es la misma historia, son las mismas crónicas periodísticas. Las mismas preguntas y las típicas respuestas.

Lo curioso es que, este año, como el anterior, la fiesta la organiza “el gobierno del cambio, el que da confianza”.

Y, aunque poco se habla, y la idea es que no se hable de ese punto, lo cierto es que la autoridad debe poner más atención en cómo actúa en estos tiempos de gran presión laboral y fuertes intereses económicos.

La autoridad está jugando a ser juez y parte en la feria, en particular donde hay negocios. Por un lado lanza la convocatoria allá afuera de la ciudad para que la gente conozca lo bonito que está el pueblo. Pero acá, en el seno de la sociedad, están dejando muchos hilos sin tejer, como son las presiones para favorecer el negocio de los bailes en la explanada, a costa de las concesiones que la propia autoridad entregó para otros espacios, como el palenque. Pero también están presionando a otro sector, como la Expo Ganadera, a quien no le aprietan los permisos por miedo a tener presión política, pero tampoco le dejan libertad para presentar su propio programa.

Este año en particular, el gobierno municipal está jugando el doble papel de árbitro y jugador. El pone el balón, las reglas, las cuotas y las condiciones.

Está en su derecho el gobierno de ejercer el poder, para eso lo tiene.

Lo que se le olvida a la gente del poder, es que éste se acaba en unos meses más y, de hecho, para seguir, como quieren seguir, en el poder, se requiere de apoyos, de votos, sí, pero también del sector productivo, del que genera opinión, del que trabaja todo el año aquí generando empleos y pagando derechos y obligaciones municipales.

La lógica del gobierno de Tepa está empeñada en sacar el mejor provecho del momento y están olvidando que, luego de las fiestas, a partir de mayo, les queda rendir cuentas, hacer el “parte de guerra”. Ahí es donde comenzarán los lamentos. En particular, porque la alcaldesa quiere ser candidata a diputada (al parecer federal) y, de ser así, en la próxima feriabril, ya no le tocará estar en primera fila. Serán otros tiempos.

Hoy gobierna la alcaldesa en una feriabril llena de eventos artísticos, plagada de invitaciones a la borrachera y a la trasnochada (eso parece en las promociones), en la próxima feriabril ya no sería poderosa, sería candidata, y en ese rol, ella y todos los políticos, saben que no se puede reclamar confianza. Al contrario, son tiempos de recabar, de cosechar la confianza que se sembró en el ejercicio anterior.

Nadie cosecha en mayo… apenas ahí se colocan las semillas.

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Les corre atole por las venas del acueducto

La intervención de Francisco Ramírez Acuña en aquella rueda de prensa de hace dos semanas en el City Express de Tepa fue muy breve. No por ello sustancial.

Como a los políticos hay que leerlos entre líneas, en la respuesta que le dio a Jesús Flores cuando éste pregunto sobre el acueducto de El Salto hacia Tepatitlán; dijo: “recuerde Usted que no podrá hacerse la obra (acueducto) hasta que no se terminen las otras presas, esas fueron las negociaciones…”

Y ya nadie dijo nada. Se asumió como palabra de Dios. Se acabaron la rueda de prensa, los cuestionamientos y las respuestas.

En esa breve respuesta encontramos el entramado de lo que en realidad pasa con el tema del acueducto de Tepa. Políticos sacando raja para detener trabajos y proyectos para después “vender” el favor de destrabarlos. Políticos que allá, en la Capital del país hablan y se reparten el territorio político, geográfico y el presupuesto. Allá donde los municipios son letra de cambio, son presa de campañas y carne de cañón.
Acá, unos en El Zapotillo se oponen; allá otros negocian.

Acá unos tramitan y anuncian el acueducto hacia Tepa. Allá se echan a dormir, se olvidan de “etiquetar” dinero, aunque lo “aprueben” en los presupuestos.

Acá los políticos se juntan, se rasgan las vestiduras, declaran, se toman fotos. Allá pactan, intercambian usos de tierras, costos de obras, contratos de trabajos, precios de materiales.

El acueducto de Tepatitlán está más entrampado que nunca, porque hubo voces que se levantaron para exigirle a los políticos que honren su palabra. Ellos, como ordinarios políticos, al margen de su filiación partidista, se movieron para saber, para aprender, para conseguir fueros y cambiarlos por sus aspiraciones políticas.

Por ello creemos que tardará el acueducto en hacerse. Porque los funcionarios no son auténticos, no son íntegros en sus posiciones, juegan a las apariencias. Están aquí sentados por la mañana haciendo compromisos de echarle para adelante al tema y, por la tarde, ya pactaron detenerse en las gestiones hasta que lleguen los tiempos electorales, para volver al pueblo y prometer, otra vez, de nuevo en campaña, que el tema del abasto de agua será su prioridad. Y si, en eso son muy congruentes. El tema es su prioridad política, pero no su prioridad en respuestas. El agua servida al pueblo siempre ha dejado buenos dividendos, hasta películas hay de cómo la gente se pelea en el siglo XXI por el agua. Eso ya lo comenzamos a ver y no con artistas de Hollywood.

Si los políticos actuales pudieran dedicarse a otra cosa, serían muy buenos asistentes de dentistas: son buenos para contar muelas…

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Hay quien gana con las pérdidas ajenas

La semana entrante se llevará a cabo el Certamen de la Señorita Tepabril 2011. A estas alturas -según la información que se tiene, porque los organizadores no dicen nada-, falta mucho por hacer, por convencer y por realizar.

 Lo que en otros años era toda una ceremonia social por excelencia; donde las mujeres derrochaban elegancia y los caballeros lucían sus mejores galas, hoy es simple trámite burocrático para cubrir el informe de actividades de presidencia o de la comisión de espectáculos.

Cómo olvidar aquellas noches de competencia no oficial entre las asistentes (mujeres) por llevar el mejor vestido, a veces más atractivos que los de las candidatas. Cómo olvidar aquellas veladas de artistas de talla internacional. Cómo olvidar las pasarelas, oficiales y no oficiales, que se disfrutaban en torno a los certámenes. De unos años para acá. A las autoridades en turno se les ha ido el tiempo y la idea de lo que deben ser y para qué sirven ese tipo de actividades.

De unos años para acá, lo importante es cuánto se ahorran, cuánto se esconden las cuentas, cuántos compromisos se enlazan en los contratos o la proveeduría. Las candidatas, el proceso para elegirlas, el triunfo mismo de la ganadora pasa a segundo plano. Eso no es lo importante, pareciera que es la frase de los organizadores-autoridades.

A la alcaldesa le debe constar cómo se vivían aquellos días de certámenes de belleza, ella fue ganadora de uno. Por ello, el tema de los concursos de belleza debería ser un tema tratado con un poco más de formalidad. No porque quisiéramos ver a las autoridades más frívolas, que de eso sí que saben mucho en sus propagandas. Sino porque el certamen era, fue, un acto social que aglutinaba familias, liderazgos sociales, culturales, artísticos.

Tepa alcanzó fama nacional por lo que el certamen fue. Hoy no podemos más que vivir de esos nostálgicos momentos.

A una semana del certamen, nada se sabe de cómo será, de cuántos boletos se han colocado, de dónde comprar los boletos.

Este será el segundo certamen organizado por los que dan confianza con el cambio. Pero en el tema particular, ni dan confianza, ni se nota el cambio. A ver si no ocurre lo del año pasado, que la nota fue, para variar, los pleitos entre los organizadores y algunos compañeros de la prensa, a quienes se les pretende utilizar sólo para promover las ocurrencias oficiales, pero a quienes se les regatea la información oficial y formal de los usos y destinos de los recursos municipales.

La tendencia en los últimos años, en los temas de las fiestas anuales de la ciudad, el certamen incluido, ha sido que se pierda dinero. Luego de los manejos discrecionales de la feria, también ha sobresalido lo populistas que se han vuelto las autoridades en cuanto a las actividades. Lo populista les atrae a todos los políticos, aunque las cuentas no cuadren.

El certamen no se ha hecho popular, ahora, es un acto total y absolutamente populista en tiempos no electorales.

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¿De verdad, todo debe ser negocio ahora?

Hablar de este tema tiene repercusiones impensables. Lo sé y me atrevo. Cualquiera que ha padecido un accidente, en sí o con algún familiar, sabe lo importante que resulta recibir respuesta oportuna de esos ángeles que son los voluntarios, los empleados o los colaboradores de los organismos de auxilio y socorro. En Tepatitlán una de las instituciones que ha sufrido un embate histórico y permanente, desde hace una década, es la Cruz Roja Mexicana.

¡Pobre Cruz Roja!, ha caído en manos que tienen muchas ganas de apoyar, pero no han dado con el clavo de cómo resolver su principal misión: atender al ciudadano en casos de emergencias médicas. Y es que no la tienen fácil los que están ahí. Los voluntarios son pocos y se dicen mal atendidos. Los empleados se dicen sin apoyos y sin herramientas suficientes. Los administradores luchan contra los gastos, porque no alcanzan los ingresos. Los directivos no conocen o no quieren conocer cómo sacar del bache en el que se encuentra esa honorable institución.

Si, es cierto, hoy tenemos un equipadísimo cuerpo de Bomberos en Tepa, incluso con sueldo del Ayuntamiento. ¡Qué bueno! También tenemos un sistema de Protección Civil que depende del gobierno municipal. ¡Estupendo! ¿Y qué pasará cuando los políticos decidan que ya no tienen dinero para esos departamentos?,

Y qué pasa cuando las políticas partidistas alcancen a las políticas de servicio? La Cruz Roja es, por sí, un organismo apolítico, apartidista, agnóstico. Esos son algunos de sus grandes valores. Algunos que le han hecho pervivir, aún a pesar de las crisis, aún contra las pésimas decisiones de más de algún “presidente” que ha llegado a usar el cargo para tomar decisiones que con el tiempo le han perjudicado.

Este debe ser un llamado para el sector productivo de Tepatitlán, para los profesionistas, para los comerciantes. Debemos rescatar la Cruz Roja de Tepa. La gente que ahora opera ese organismo grita desesperadamente por apoyo, pero el organismo mismo pide angustiosamente unas manos que la rescaten de algunos integrantes y algunos modelos operativos que ya están agotados, por edad, por sistema o por oposición.

Hemos sido testigos y beneficiarios de la oportuna presencia de la Cruz Roja en algunos accidentes de amigos y familiares. Yo puedo decir que la Cruz Roja me ha ayudado y me ha atendido en casos de emergencia. ¡He sido bendecido por la respuesta de la Cruz Roja! ¿Cuántos pueden decir lo mismo, en los últimos meses? Sabemos que la respuesta en algunos accidentes recientes, cercanos a Tepatitlán no han sido atendidos con oportunidad, con equipo, con disposición.

Son esos pequeños detalles que ya comienzan a salir a la luz pública, que comienzan a generar discordia interna y externa, lo que nos motiva a compartir con el lector este tema. Ojalá que la sociedad se tome el reto de rescatar a la Cruz Roja de Tepa. Es evidente su estado enfermizo, la terapia intensiva en que se encuentra. ¿Quién ayuda a la Cruz Roja?, ¿Quién la dirige?, ¿Quién la cuida?, ¿Quién la supervisa?

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Por Ramón Muñoz de Loza

Hay quien sueña en crecer para seguir gateando

Hay acciones y actitudes de las autoridades que no alcanzamos a entender. Bueno, son entendibles si las vemos con enfoque miope. Desde hace algunos lustros, las estrategias de la autoridad de Tepatitlán es limitar el estacionamiento del centro de la ciudad en la vía pública para “hacerla más peatonal”, “para que la gente goce el centro”.

Y por un lado, los agentes viales ahuyentan a los automovilistas con marca personal, hostigando hasta el cansancio (o la infracción) para que se vayan rápido. Claro, con la honorable excepción de los influyentes funcionarios que se estacionan por horas sin molestia alguna.

Por otro lado, los jefes viales restringen los espacios de estacionamientos en la misma zona centro, dizque para hacer más fluida la circulación. Pero por una tercera vía, la calle Samartín y la Plaza Morelos, las han convertido en la arena popular, en el espacio predilecto para la pasarela de funcionarios y sus respectivas ocurrencias.

Ya cierran la circulación por una fonomímica, por un baile, por una exposición, por los de Juglarías, por los de Chiapas, por los del DIF, por los de misiones…, por lo que sea, pero está cerrada la vialidad o bien, está ocupada la plancha de la Plaza Morelos.

Seguramente que este espacio resulta el más atractivo y “accesible”, no hay duda, pues por la cantidad de autos que cruzan por esas calles y por los millares de personas que deambulan por la zona a diario, resulta un punto muy atractivo para los poderosos y “atraer” a los parroquianos.

Sin embargo, al paso de los días, uno se pregunta: ¿Y cuándo volveremos a ver libre de tanto toldo el primer cuadro de la ciudad?, ¿No que las estrategias de vialidad son para liberar la contaminación y las vialidad?, ¿Acaso no se trata de evitar los congestionamientos del primer cuadro?, ¿No entenderán las autoridades que provocar reuniones y “actos públicos” en el centro de la ciudad es promover el congestionamiento?

Hemos buscado casos de referencia y, la verdad, no encontramos gran diferencia de lo que ocurre hoy en día en el centro de Tepatitlán, comparado con lo que hacen los populistas gobernantes del Distrito Federal y los arrogantes panistas en Guadalajara.

De tanto que se utiliza la Plaza Morelos, ya no dejan que luzca ni el chisguete de fuentes que pusieron los panistas, ni las antiguas fuentes gemelas, ni la majestuosa Parroquia de San Francisco.

Aunque se invierte mucho en promover una imagen de ciudad moderna, a Tepatitlán la siguen utilizando las autoridades como el pueblote o el rancho donde las verbenas y las tardeadas son muy socorridas. Libérenla, por favor, liberen la Plaza pública, devuélvanla al pueblo.

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Los velos son negros, para evitar la tristeza

Debe haber muchos temas que les preocupan a los políticos, pero ninguno como el que les demuestren que son poco transparentes en sus decisiones, en sus compras, en sus adquisiciones. Esta semana, en Guadalajara, un organismo ciudadano, conocido como CIMTRA (Ciudadanos por Municipios Transparentes), dio a conocer los resultados de una investigación que hacen cada año y donde miden qué tan transparentes son las autoridades municipales de Jalisco.

Como todo se concentra en la Zona Metropolitana, allá son medidos, investigados, acusados, vitoreados, etc. Este año, o bien, el año pasado; esos de CIMTRA decidieron incluir a Tepatitlán y otros municipios “del interior” de Jalisco para meterlos a la cristalería…

¡Y vaya sorpresa!, Tepatitlán es de los menos transparentes, según los parámetros medidos por ese corporativo ciudadano. Tepatitlán apenas alcanzó 33 puntos de 100 posibles en la calificación sobre cómo informa el gobierno de sus decisiones y compras a sus ciudadanos.

El tema puede dar para mucho o para nada. Todo depende de cómo las autoridades quieran ser vistas o de cómo los ciudadanos quieran ver a sus autoridades. Si al pueblo le vale un cacahuate lo que haga la autoridad, en tanto le organicen fiestones como el de la “Piñatota” y las gorras de la feriabril; entonces no pasará nada.

Pero si el pueblo se mete de lleno a preguntarle a la autoridad (cualquiera que sea su color), en qué se gasta el dinero de todos y por qué contrata o no a ciertas o tales empresas y a qué precios. Entonces Tepatitlán ganará mucho.

Por el otro lado, si a los funcionarios les da por rasgarse las vestiduras al conocer que son poco transparentes, y luego acusan a propios y ajenos de querer dañar su imagen: malo, no vamos a pasar de ser un pueblote con una gorda, fea e inoperante burocracia.

Si por el contrario, los funcionarios toman este resultado como un reto, como una base para mejorar sus indicadores de transparencia, de rendición de cuentas, entonces la administración del cambio pasará a la historia por congruente, porque tras muchos intentos por ciudadanizar los temas, por abrir las cuentas al pueblo, por rendir cuentas y no sólo informes, entonces la alcaldesa se estará anotando un 10. Si su equipo le ayuda, claro, a mostrarse más transparente.

Como siempre ocurre en las administraciones, comienzan a salir dedos flamígeros que apuntan presuntas compras irregulares, dádivas, diezmos y favores a cambio de obras, desarrollos adquisiciones. El tema es el mismo: la posible corrupción de funcionarios.

Lo importante sería –para la autoridad, claro-, abrir la información al pueblo, vía internet, vía regidores de oposición, vía consejos ciudadanos, instituciones sociales.

Reprobrar una evaluación anual no es problema. Se convertiría en problema cuando, sabiendo en qué estas fallando, omitan acciones para corregirse. Si no se corrige, entonces se podrían darse elementos a los opositores en que algo no avanza correctamente.

Si, por el contrario, la administración reconoce sus debilidades, aplica medidas correctivas y transparenta su funcionamiento, entonces tendrá, el próximo año (electorero, por cierto), una buena estrella qué colgarse en la solapa. Ser transparentes en la administración pública ya no es opción, es una obligación legal.