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Por Rubén Arias Barajas

Vaya para Ustedes el saludo semanal de costumbre

Mucho se ha hablado en los últimos días, de los graves y frecuentes incendios que se han dado en muchas partes de la República Mexicana y que han dañado, tan solo en el Estado de Coahuila en la zona de Musquiz, más de 300 mil hectáreas de pastizales arbustos y árboles adultos.

A esta enorme cantidad de hectáreas siniestradas, habrá que sumarle otros miles más por incendios graves en San Luis Potosí, en La Primavera en Guadalajara, en la zona de Los Altos de Jalisco, (cerro gordo y cerro chico), en Oaxaca, Tabasco y en Tizimin y Celestún en Yucatán.

Son muchos miles de hectáreas de arbustos, pastizales y bosques de árboles adultos los que se han perdido y que aún pensando en que fueran repuestos (tengo mis dudas al respecto) tendrán que transcurrir de 20 a 30 años para que se vea mas o menos recuperado el panorama.

El daño es incalculable en cuanto a la producción de oxígeno, la atracción de la lluvia y la desertificación o erosión que habrá de presentarse indudablemente en éstas zonas.

Como si esto fuera poco, hay que agregarle a lo anteriormente narrado, el daño ecológico grave también que se ha causado en las inmediaciones de Cherán, Michoacán, donde la mano del hombre (talamontes apoyados por el crimen organizado) deforestaron también amplias zonas de árboles adultos para comercializarlos hasta que la gente se hartó de tal situación y enfrentaron personalmente de manera violenta a los taladores y aunque hubo derramamiento de sangre, de todas maneras se logró frenar tal nociva práctica.
A todo lo anterior, tenemos que sumarle que hace meses que no llueve por ésta región y los pastizales y arbustos secos, siguen siendo vulnerables al calor, a los incendios hasta por el efecto lupa.

Urge la intervención del Gobierno Federal, que coordinado con los niveles Estatal y Municipal, puedan emprender una campaña a nivel nacional de reforestación para poder compensar el daño que se le ha hecho a la ecología.

Hay esfuerzos aislados, no por ello menos valiosos, de personas que tienen la iniciativa de agrupar y liderar a personas de la comunidad para hacer labores de plantación de árboles de más o menos un metro de altura que son acciones que debieran ser más frecuentes.

Hace falta conciencia, responsabilidad y compromiso comunitario, para poder resolver este tipo de problemas, por ello es de aplaudirse la iniciativa de personas como Roberto Sáinz Márquez que ha convocado a jóvenes estudiantes y a los padres de familia, para que éste Domingo haya una manifestación y a bordo de bicicletas se reunan en la parte Norte de la cabecera Municipal para hacer la labor de plantar árboles.

El problema es que cuando se plantan árboles, sólo se está resolviendo una parte pequeña del problema, puesto que según han demostrado experiencias anteriores, la falta de cuidado y seguimiento en el riego y fertilización de dichos árboles, hace muy baja la supervivencia de los mismos.

Tal vez sería bueno implementar un programa en donde las Autoridades Municipales involucráran a la sociedad en general y que en las banquetas de todas las calles, donde sea posible claro, se plante un árbol por cada casa habitada, lo que garantizaría que el cuidado y vida del árbol, se encomendara a la persona que viva en esa casa y responda dando buenas cuentas de la planta.

Cambiaría mucho el paisaje urbano y ayudaría para bien, pues la producción de oxígeno se elevaría y las ciudades o poblaciones se verían mucho más bonitas.

Pero habrá que lidiar con los apáticos que esperan que todo mundo actúe primero o que les sustituyan en el compromiso que les corresponde de poner las cosas en órden para un mejor nivel de vida.

Nos leeremos en la próxima entrega.

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