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Por Flavia Mariela

El miércoles al mediodía tuve que ir a Guadalajara y presentarme en la Secretaría de Relaciones Exteriores para que me hicieran entrega de mi carta de naturalización, en pocas palabras, desde el 11 de mayo soy mexicana y según me dicen, el jugador de fútbol, Hachita Ludueña, también.

Dos cordobeses, mexicanos el mismo día ¡Igualitos!

En el lugar estaban otras personas más esperando lo mismo que yo, luego nos hicieron pasar a una sala donde tras un breve discurso del encargado de esta Secretaría nos fueron llamando uno por uno y recibíamos una carpeta con el nuevo documento.

Y al finalizar este acto, el esposo de una señora muy bonita, rusa ella, agradeció “las finas atenciones que las autoridades tuvieron” y la eficacia para realizar este trámite que antes duraba años y hoy demora de tres a cuatro meses en resolverse.

El representante de Relaciones Exteriores dijo que sí, efectivamente antes demoraba mucho tiempo pero que estaban trabajando para que estos trámites se resolvieran cada vez en el menor tiempo posible. Fue muy emotivo para mí ver a todas las personas que allí se encontraban, pues todos decidimos por nuestra voluntad establecernos en el país, trabajar, estudiar, formar una familia en otros casos.

Salí del edificio y fui a tomar un camión urbano y después otro. En este último por lo menos recorrí una media hora y mientras daba mi paseo recordé las palabras del esposo de esta señora e inmediatamente, no sé por qué, recordé el trabajo de algunos empleados del ayuntamiento de Tepa. ¡Igualitos! (irónicamente) Resulta que cuando una empresa, en este caso el semanario, presta servicios como el de publicidad, debe registrarse como proveedor del ayuntamiento.

Y el año pasado así nos lo pidieron, tuvimos que completar una serie de requisitos, copias de esto y aquello para que en definitiva tesorería pudiera hacer efectivo los pagos por los servicios prestados. Es decir, tesorería le paga a una empresa real, no empresas patito, como dicen aquí.

Total que este año se hicieron unas modificaciones en la empresa, motivo por el cual debíamos darnos de alta nuevamente ante padrón y licencias y en proveeduría municipal. Para esto voy un día a proveeduría a pedir la lista de requisitos y me atiende muy bien la encargada de ahí a la cual le pido una disculpa por no recordar su nombre.

A la semana siguiente mi suegra y yo llevamos todo listo y al llegar, esta muchacha no se encontraba en el lugar, no demoró ni cinco minutos en regresar pero en todo ese tiempo, ni el señor que estaba ahí adelante, ni los tres empleados que están un poquito más atrás fueron capaces de decir, “buenos días”, “¿necesitan algo?”, “¿Buscan a la muchacha?” “ya regresa”, “tomen asiento”. Ni una palabra, nomás nos miraron y seguían en automático. Como si uno no tuviera nada que hacer y fuera a verles la cara nomás porque me sobrara el tiempo. Si estamos ahí es porque necesitamos hacerlo. Pero bueno.

Ya llega la muchacha, creo que se llama Miriam, muy amable nos recibe la documentación, y resulta que buscando nuestra empresa en su base de datos, no existíamos. O sea, si todo este tiempo no nos habían dado de alta siendo que presentamos todo lo que nos pidieron, ¿para qué me lo exigían ahora? En un dos por cuatro, concluimos el trámite.

Otra cosa con lo que estoy molesta, es con una versión que me llegó de primera mano, o de buena fuente es que personal de Padrón y Licencias habría dejado filtrar información de nuestra empresa. No es que haya algo que ocultar pero no se debería permitir que la información que nosotros prestamos a esta dependencia como requisito de inscripción sea usada como chisme de vecindad. Muy poco serio. Creo que los compromisos adquiridos en campaña nos están o estarán costando caro.

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