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Que venga la fiesta… la feria luego llegará

Este fin de semana comienza la feriabril 2011. Todo está puesto y dispuesto para que la gente la goce.

Se ha preparado un cartel interesante de actividades para todos los gustos y para todos los gastos.

Se tiene buen programa en la Expo Ganadera, para quien busque ganado o para quien guste de beber entre la chamacada.

Se anuncia con bombo y platillo, hasta en Televisa, el cartelazo artístico del núcleo de feria, ahora confinado a ser el “parque de los doscientos años”. Paco Camarena sabe de su negocio y de nuevo tiene la confianza de la autoridad en turno para hacer negocio con la feriabril.

En el palenque, para quien gusta de este ambiente, también se ha preparado un buen cartel artístico, para los trasnochados palenqueros.

En la plaza habrá variedad para entretener al pueblo y, en la Casa de la Cultura, también tienen su cartel.

Hay eventos deportivos desde hace dos semanas, hay encuentros charros y la tradicional corrida de toros del 30.

El Señor de la Misericordia es el primero que está listo para salir de su Santuario y recorrer su pueblo recogiendo aplausos y rociando bendiciones.

Todo está puesto, entonces, para la gran pachanga anual del pueblo.

Los agentes viales deben estar listos para sufrir los congestionamientos. Sus jefes dicen estar listos para aplicar el alcoholímetro (¡ajá!) a todos los conductores embriagados.

Los policías están puestos para vigilar la feria y la ciudad. Para sentirnos seguros mientras nos divertimos, en casa o fuera de ella.

Todo es perfecto, pues, a partir de este domingo. Todo es belleza, con la barricota incluida.

Todo eso dicen las versiones oficiales, los boletines, los discursos.

Sin embargo, surgen muchas dudas en torno a lo que ocurre detrás del telón y en ese sentido la autoridad debe entender la dinámica en la que se mete durante el mes de abril, con eso de la fiesta del pueblo.

No es propio de esta administración lidiar con los problemas del tiempo, del presupuesto, de los estiras y aflojas típicos de la feriabril. Lo hemos visto en los últimos años. Es la misma historia, son las mismas crónicas periodísticas. Las mismas preguntas y las típicas respuestas.

Lo curioso es que, este año, como el anterior, la fiesta la organiza “el gobierno del cambio, el que da confianza”.

Y, aunque poco se habla, y la idea es que no se hable de ese punto, lo cierto es que la autoridad debe poner más atención en cómo actúa en estos tiempos de gran presión laboral y fuertes intereses económicos.

La autoridad está jugando a ser juez y parte en la feria, en particular donde hay negocios. Por un lado lanza la convocatoria allá afuera de la ciudad para que la gente conozca lo bonito que está el pueblo. Pero acá, en el seno de la sociedad, están dejando muchos hilos sin tejer, como son las presiones para favorecer el negocio de los bailes en la explanada, a costa de las concesiones que la propia autoridad entregó para otros espacios, como el palenque. Pero también están presionando a otro sector, como la Expo Ganadera, a quien no le aprietan los permisos por miedo a tener presión política, pero tampoco le dejan libertad para presentar su propio programa.

Este año en particular, el gobierno municipal está jugando el doble papel de árbitro y jugador. El pone el balón, las reglas, las cuotas y las condiciones.

Está en su derecho el gobierno de ejercer el poder, para eso lo tiene.

Lo que se le olvida a la gente del poder, es que éste se acaba en unos meses más y, de hecho, para seguir, como quieren seguir, en el poder, se requiere de apoyos, de votos, sí, pero también del sector productivo, del que genera opinión, del que trabaja todo el año aquí generando empleos y pagando derechos y obligaciones municipales.

La lógica del gobierno de Tepa está empeñada en sacar el mejor provecho del momento y están olvidando que, luego de las fiestas, a partir de mayo, les queda rendir cuentas, hacer el “parte de guerra”. Ahí es donde comenzarán los lamentos. En particular, porque la alcaldesa quiere ser candidata a diputada (al parecer federal) y, de ser así, en la próxima feriabril, ya no le tocará estar en primera fila. Serán otros tiempos.

Hoy gobierna la alcaldesa en una feriabril llena de eventos artísticos, plagada de invitaciones a la borrachera y a la trasnochada (eso parece en las promociones), en la próxima feriabril ya no sería poderosa, sería candidata, y en ese rol, ella y todos los políticos, saben que no se puede reclamar confianza. Al contrario, son tiempos de recabar, de cosechar la confianza que se sembró en el ejercicio anterior.

Nadie cosecha en mayo… apenas ahí se colocan las semillas.

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