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+ Los cien años del
corrido de los Pérez

Por Oscar Maldonado Villalpando

Cañadas, San Miguel el Alto, Mexticacán y Temaca, mientras haya vida.

El alma del pueblo, la vida de la gente se trasluce en sus corridos, en ellos fragua sus anhelos y llora sus dolores. Y como el corrido lo dice “fue un jueves 20 de abril como a las tres de la tarde”

Estamos al borde del aniversario. En México, Jalisco y, especialmente en los Altos, se crece escuchando el corrido de los Pérez, reflejo de los azares de las carreras de caballos, carreras tan desdichadas, dice. El cuerpo de los caballos, tenso e impaciente, desborda la pasión ingrata en todos los participantes, la vida se convierte en un puño, en una apuesta, en una hablada, en un albur, y se hace desgracia y sortilegio, en algún sentido, el hombres se espiritualiza, porque siente que es algo más que sus condiciones corporales, que es honor, dignidad, que es ser superior a imagen de su Creador y se abandona, se difumina en lo infinito, dar o recibir disparos, parecería, de tal modo, secundario y circunstancial.

Se ha preparado un “triduo” por este centenario del corrido, a cargo del Centro Universitario de Los Altos, con sede en Tepatitlán. Apoyan el evento varios municipios de los Altos, en forma especial los mencionados, San Miguel, Mexticacán, Valle, Cañadas y el poblado de Temaca, de cara al infortunio que le plantea el progreso, y en cuyo territorio se ubicó el evento centenario.

18 de abril iniciaron eventos en San Miguel el Alto, 19 en Temacapulín y el 20 en Cañadas de Obregón. Muestra de corridos, conferencias sobre el tema por distintos especialistas y conocedores. El martes 19 en Temaca, por dar un ejemplo, a las 12, conferencia por el Presidente de los Cronistas de Jalisco, Pedro Vargas Ávalos, a las 4:00 p.m. encuentro de cronistas del Estado. Eventos musicales. Se da opción a presentar corridos, libros, reseñas, etc.

El compositor del corrido fue Dionisio Muñoz de Luna, “Nichito”

El cronista de Mexticacán, J. Jesús Gutiérrez Pulido así escribe:

“Recuerda don Juan Muñoz, que para entonces era un niño, y que había llegado pronto al carril, “vimos tres o cuatro parejas (carreras) antes que se soltara la balacera y quedaran tendidos los cuerpos de los señores, aunque uno de ellos no murió al momento, sino rato después, a don Mónico de Luna lo recuerdo muy bien, llevaba su sombrero ancho y pinto, de esos que fabrican en Yahualica, traía el barbiquejo puesto y muy hablador como siempre; a los primeros fogonazos fue el que corrió primero, así como lo dice el corrido hecho por don Nichito de Luna conocido como El Patatiesa, por su pierna tullida que solo arrastraba al caminar y por cierto era hermano de Mónico.”

Uno de los conferencistas alaba la forma poética del corrido en contraste con la poca especialización del autor, pero sabemos que el corazón marca el ritmo, que la consonancia la ha inventado el hombre desde su balbuceos poéticos, y en todo caso, muchas de estas hermosas artes, inician su carrera en la primitiva inteligencia del hombre, antes de ser ciencias complejas y sublimes.

Este es el evento que es benéfico pues toca puntos de nuestra identidad como pueblo, por cierto bien dice, en ese geste de cristiana resignación: “Pues así nos convendría, sea por Dios no digo más”.

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