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Les corre atole por las venas del acueducto

La intervención de Francisco Ramírez Acuña en aquella rueda de prensa de hace dos semanas en el City Express de Tepa fue muy breve. No por ello sustancial.

Como a los políticos hay que leerlos entre líneas, en la respuesta que le dio a Jesús Flores cuando éste pregunto sobre el acueducto de El Salto hacia Tepatitlán; dijo: “recuerde Usted que no podrá hacerse la obra (acueducto) hasta que no se terminen las otras presas, esas fueron las negociaciones…”

Y ya nadie dijo nada. Se asumió como palabra de Dios. Se acabaron la rueda de prensa, los cuestionamientos y las respuestas.

En esa breve respuesta encontramos el entramado de lo que en realidad pasa con el tema del acueducto de Tepa. Políticos sacando raja para detener trabajos y proyectos para después “vender” el favor de destrabarlos. Políticos que allá, en la Capital del país hablan y se reparten el territorio político, geográfico y el presupuesto. Allá donde los municipios son letra de cambio, son presa de campañas y carne de cañón.
Acá, unos en El Zapotillo se oponen; allá otros negocian.

Acá unos tramitan y anuncian el acueducto hacia Tepa. Allá se echan a dormir, se olvidan de “etiquetar” dinero, aunque lo “aprueben” en los presupuestos.

Acá los políticos se juntan, se rasgan las vestiduras, declaran, se toman fotos. Allá pactan, intercambian usos de tierras, costos de obras, contratos de trabajos, precios de materiales.

El acueducto de Tepatitlán está más entrampado que nunca, porque hubo voces que se levantaron para exigirle a los políticos que honren su palabra. Ellos, como ordinarios políticos, al margen de su filiación partidista, se movieron para saber, para aprender, para conseguir fueros y cambiarlos por sus aspiraciones políticas.

Por ello creemos que tardará el acueducto en hacerse. Porque los funcionarios no son auténticos, no son íntegros en sus posiciones, juegan a las apariencias. Están aquí sentados por la mañana haciendo compromisos de echarle para adelante al tema y, por la tarde, ya pactaron detenerse en las gestiones hasta que lleguen los tiempos electorales, para volver al pueblo y prometer, otra vez, de nuevo en campaña, que el tema del abasto de agua será su prioridad. Y si, en eso son muy congruentes. El tema es su prioridad política, pero no su prioridad en respuestas. El agua servida al pueblo siempre ha dejado buenos dividendos, hasta películas hay de cómo la gente se pelea en el siglo XXI por el agua. Eso ya lo comenzamos a ver y no con artistas de Hollywood.

Si los políticos actuales pudieran dedicarse a otra cosa, serían muy buenos asistentes de dentistas: son buenos para contar muelas…

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