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Hay quien gana con las pérdidas ajenas

La semana entrante se llevará a cabo el Certamen de la Señorita Tepabril 2011. A estas alturas -según la información que se tiene, porque los organizadores no dicen nada-, falta mucho por hacer, por convencer y por realizar.

 Lo que en otros años era toda una ceremonia social por excelencia; donde las mujeres derrochaban elegancia y los caballeros lucían sus mejores galas, hoy es simple trámite burocrático para cubrir el informe de actividades de presidencia o de la comisión de espectáculos.

Cómo olvidar aquellas noches de competencia no oficial entre las asistentes (mujeres) por llevar el mejor vestido, a veces más atractivos que los de las candidatas. Cómo olvidar aquellas veladas de artistas de talla internacional. Cómo olvidar las pasarelas, oficiales y no oficiales, que se disfrutaban en torno a los certámenes. De unos años para acá. A las autoridades en turno se les ha ido el tiempo y la idea de lo que deben ser y para qué sirven ese tipo de actividades.

De unos años para acá, lo importante es cuánto se ahorran, cuánto se esconden las cuentas, cuántos compromisos se enlazan en los contratos o la proveeduría. Las candidatas, el proceso para elegirlas, el triunfo mismo de la ganadora pasa a segundo plano. Eso no es lo importante, pareciera que es la frase de los organizadores-autoridades.

A la alcaldesa le debe constar cómo se vivían aquellos días de certámenes de belleza, ella fue ganadora de uno. Por ello, el tema de los concursos de belleza debería ser un tema tratado con un poco más de formalidad. No porque quisiéramos ver a las autoridades más frívolas, que de eso sí que saben mucho en sus propagandas. Sino porque el certamen era, fue, un acto social que aglutinaba familias, liderazgos sociales, culturales, artísticos.

Tepa alcanzó fama nacional por lo que el certamen fue. Hoy no podemos más que vivir de esos nostálgicos momentos.

A una semana del certamen, nada se sabe de cómo será, de cuántos boletos se han colocado, de dónde comprar los boletos.

Este será el segundo certamen organizado por los que dan confianza con el cambio. Pero en el tema particular, ni dan confianza, ni se nota el cambio. A ver si no ocurre lo del año pasado, que la nota fue, para variar, los pleitos entre los organizadores y algunos compañeros de la prensa, a quienes se les pretende utilizar sólo para promover las ocurrencias oficiales, pero a quienes se les regatea la información oficial y formal de los usos y destinos de los recursos municipales.

La tendencia en los últimos años, en los temas de las fiestas anuales de la ciudad, el certamen incluido, ha sido que se pierda dinero. Luego de los manejos discrecionales de la feria, también ha sobresalido lo populistas que se han vuelto las autoridades en cuanto a las actividades. Lo populista les atrae a todos los políticos, aunque las cuentas no cuadren.

El certamen no se ha hecho popular, ahora, es un acto total y absolutamente populista en tiempos no electorales.

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