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+ Antes que profesor, busca

ser amigo de sus alumnos

+ A disfrutar de sus últimas
clases porque ya no va a dar
Por Flavia Mariela

Pocas personas nos marcan en la vida además de nuestros padres o nuestra familia como los maestros. En mi caso recuerdo a cada uno de ellos, desde mi maestra de primer grado hasta mis profesores en la universidad, cada uno dejó en mí una parte de lo que hoy soy y aunque algunas veces me cayeron mal al final siempre terminé por quererlos.

Y aquí en Tepa, uno de los maestros que escucho que la gente recuerda con cariño es a Jorge Villaseñor, el Profe o el Zurdo.

Y sin conocerlo uno puede saber por qué, simplemente porque se le nota lo buena gente. Amabilísimo él, siempre lo trata muy bien a uno, una persona positiva. Como decimos en Argentina: un tipo muy piola.

A pesar de que lo veo de esa manera me costaba entender por qué, si parece así buena gente, durante las mañanas se dedica a trabajar en Vialidad y Tránsito, como que tengo la idea que los funcionarios públicos si entran buenos, luego se echan a perder o que nomás van para calentar una silla y luego cobrar un sueldo. Pero ya supe por qué, simplemente porque él está para servir, para ayudar. El ya es así.

Decano de la Prepa Tepa

¿Cuándo comenzó a dar clases?
Yo no estudié la carrera de profesor, de maestro. Pero fui llamado allá por agosto de 1970, estaba flamante el edificio de la preparatoria que hizo el presidente municipal Jesús González Martín, y esta preparatoria se incorporó a la Universidad de Guadalajara.

Por aquella época la Universidad en sus programas tenía latín y la materia de etimologías grecolatinas, entonces buscaban y buscaban maestros y no encontraban. Por allí, un hermano mío que estaba en la plática con el presidente municipal y otras personalidades de Tepa como el Lic. Cayetano, él mencionó que yo estaba recién egresado de un seminario; entonces me llamaron y así fue como empecé a dar esas materias. Fue así como empecé a ser maestro.

¿Por qué ingresó en el seminario, qué lo llamó?
Allá en mis años de infante, de adolescente en 1960, llegó aquí un sacerdote de la Ciudad de México y pues nos habló ahí a todos los que estábamos en sexto año y nos fuimos bastantes gentes de aquí, como cinco o seis. Yo fui el que llegué a estar más tiempo retirado, llegué a estar cinco años en México y dos en España, en Salamanca precisamente y de ahí ya me regresé.

Es una formación que agradezco a Dios y a esa institución porque te imprimen una personalidad bastante positiva, creo yo, y por otro lado tienes un montón de conocimientos.

¿Cómo fue estar lejos de su familia?
Cuando tenía catorce años, me faltaban dos meses para catorce años, llegué a España. Vino el sacerdote y habló con mis padres y en mi caso, mi hermano mayor estaba en el seminario, en Roma, estudiando Teología, y mis padres me dejaron ir, claro, había una comunicación continua a nivel de carta.

El hecho de que te despegues de tus seres queridos, de quien todo te da y de quien todo te corrige coloquialmente, es conveniente porque llegas a otra parte donde te dicen ideas claras, como lemas, en donde te dicen ‘aquí primero queremos hombres y después santos, y eso que comiences a quejarte porque estás llorando porque extrañas a tu familia, no, no; aquí no lo tenemos de a fuerza, no está en la cárcel.

Ahorita lo ponemos en un camión y se va para su casa, no hay ningún problema. Pero si usted está aquí, aproveche, y además vea si tiene vocación, piénselo bien, no se deje llevar por los sentimientos’.

Cuando lo invitan a dar clases por primera vez ¿sintió que tenía vocación?
Para lo que tengo vocación es para convivir con la gente. Con la gente joven, con la gente vieja, con la gente que sea y como sea, con la gente que sufre, con la gente que goza, con todo mundo. Tengo la vocación de tratar de vivir con ellos y de pasar momentos agradables y si me necesitan, aunque no me lo pidan, si veo que puedo ayudar en algo, lo hago.

¿Qué materias enseñó?
Por la precaria situación que había en Tepatitlán de profesionistas que pudieran cubrir esas materias que se daban a nivel de preparatoria, también di Historia Universal, Filosofía y Metodología que entonces se daba por el 73, 74 y 75, y Literatura.

En 1972 se quitó Latín, nada más di dos años esa materia. Las Etimologías se quitaron casi al inicio pero posteriormente las volvieron a poner en el programa y otra vez las quitaron hasta 1994. Para ese entonces yo ya daba Literatura Hispanoamericana y Universal y eso es lo que vengo dando hasta ahora.

¿Hay mucha diferencia entre los alumnos que tuvo en sus comienzos y los últimos?
Los muchachos van siendo diferentes porque la moda en la conducta también es moda y va variando, pero la esencia del ser humano es igual y lo notamos en los libros. A mí gracias a Dios que me gustó la literatura y en los libros estás leyendo los pensamientos de un individuo como Homero que vivió hace tres mil años y cuando ves lo que pone en boca de sus personajes, dices: oye, este soy yo, este otro es fulanito, este otro es perenganito porque los seres humanos seguimos siendo los mismos.

Lo que cambia es la vestimenta, ves que unos andan todos greñudos, otros con unos pantalones de campana, otras con minifalda y otras con faldas hasta los tobillos. Bueno, de todo hay pero eso es lo externo, eso no importa, lo importante es la esencia del ser humano que siempre es la misma.

Por eso es tan hermosa esa etapa, porque estás aprendiendo a valerte por ti mismo en todos los sentidos y si tienes maestros de los cuales puedes aprender positivamente, pues qué bueno. También de lo negativo se aprende porque si un maestro es muy regañón, un maestro es muy intransigente o es de los que te guardan rencor, pues de ellos también aprendes porque eso es lo que vas a tener en la vida, en tu trabajo y donde quieras te vas a encontrar con esas gentes.

¿Algún alumno le sacó canas verdes?
Mmm, no. Hay alumnos un poquito más rebeldes, ya sea por lo que traen de sus casas, o por lo que viven en su medio ambiente de su barrio o porque algunos maestros los maltrataron antes, pero cuando tú te abres y comienzas a ver las cosas de una manera en donde con tu conducta le estás diciendo a aquel alumno rebelde ‘mira, yo estoy para ayudarte’ o ‘mira, te estoy escuchando que estás diciendo cosas y yo las paso por encima, no las tomo como propias ni las tomo como ofensas, simplemente te estoy escuchando, te estoy entendiendo y es un reto para mí como maestro tratar de que tú te quites eso de la mente de mí y no me veas como un enemigo sino como una persona que te está tendiendo la mano’. Y así lo van entendiendo.

¿Alguna vez se le durmió uno en la clase?
Sí, hay personas que se duermen porque no les interesa lo que estás diciendo. A veces es algo que tú tienes que ver porque si se duermen es porque yo no estoy haciendo algo bien. No tengo por qué enojarme, me lo están diciendo indirectamente aunque también hay alumnos que te lo dicen directamente: ‘oiga, pues como que eso no viene al caso’. También hay alumnos que desde esa edad se sienten prepotentes, como que todo lo saben, que todo lo pueden y como que te critican pero tú lo tomas como de quien viene y no hay por qué enojarse.

¿Siempre dio clases en la Prepa?
Nunca he dado clases en ningún otro lado más que en la Prepa y no voy a dar en ninguna otra parte más que ahí.

Para mí es algo que, vuelvo a insistir, me llaman maestro y no me queda, no siento que el título me quede. Yo simplemente fui a dar lo que yo sabía y que no encontraron otro que lo diera, pero nada más.

Ahora me voy a salir porque el nuevo programa viene de manera diferente. No es lo mismo estar hablándote de Shakespeare, de Honorato de Balzac, de Oscar Wilde, de cualquiera de esos grandes personajes o de mexicanos como Ignacio Manuel Altamirano, como Vicente Rivas Palacios, como Carlos Fuentes, Víctor Espota a que ahora la materia se dedica a que el muchacho sepa expresar sus ideas de manera oral y de manera escrita. O sea, el programa ahora dice: ‘al final del semestre el alumno deberá ser capaz de hacer un ensayo y pronunciar un discurso…’ y yo no creo que eso sea algo que me vaya a dar satisfacción propia, porque en primer lugar yo estudié retórica y no me gustaba, se me hace como una forma muy vanidosa de presentarse una persona y los ensayos… no me gusta escribir, se me hace como que estás expresando con orgullo, vanidad o soberbia lo que sabes.

Eso no va conmigo así que mejor… ahí nos vemos.

¿Qué hará luego?
Siempre me he preciado, gracias a Dios, de todas las actividades que he hecho. Soy ranchero porque mi padre me dio un pedazo de rancho y me da una enorme satisfacción hacer lo que hago allí.

Aquí, por ejemplo, en Tránsito, me da una enorme satisfacción que la persona que viene molesta porque le hicieron una infracción yo la deje satisfecha, sea que la pague o que no la pague, si tiene la razón se la concedo y si no la tiene le digo por qué no la tiene; pero estás sirviendo a la gente y sirviendo a la gente eres feliz y vives contento.

¿Extrañará?
Sí claro, tengo que extrañar; pero creo que una persona está hecha como el agua que corre por un río, a veces vas chocando entre piedras, a veces llegas a un remanso, a veces llegas a un lugar donde te estrechas y vas corriendo más a prisa. Entonces… ya tengo yo 65 años y si vivo uno, dos o tres años o uno, dos o tres días pues me dedico a hacer otra cosa que me satisfaga. No sé bien qué todavía, aunque no me dé dinero porque con los dos o tres pesos que pude haber hecho en mi vida, con eso tengo.

¿Qué es capaz de hacer por alumno?
Eso sería conveniente que le preguntaras a cualquier alumno. Cuando se trata de asuntos de la escuela, pues los ayudas, cuando se trata de asuntos familiares o personales y van contigo o tú te ofreces y ellos se abren contigo, pues los puedes ayudar.

Como yo siempre se los digo: ‘vengo a dar esta materia pero más que todo vengo a tratar de ganarme su amistad’ y ellos se quedan: ‘¿Cómo? ¿Usted que tiene sesenta y tantos años quiere hacer amistad conmigo que tengo 15, 16 ó 17 años?’.

Pero así es. Trato de sembrar ese sentimiento de esa afinidad, ese ir y venir de sentimientos entre dos seres humanos y lo noto después cuando ando en las calles; cuando llego a un hospital, cuando llego a un banco, cuando llego al ayuntamiento o en cualquier parte y que veo a alguno que ha estado en la Prepa, veo lo que sembré y eso me da mucha satisfacción.

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