>

Por Ana Paula de la Torre Díaz

“Presunto culpable” por todos lados se menciona. Es una cinta estremecedora, documental que muestra el otro lado de la moneda (no el crimen, los acusados). Confieso que cada que leía una nota relacionada con el crimen organizado y detenciones prontas de los culpables me daba gusto, ahora no sé qué tanto.

Viendo el noticiero de López Dóriga, una de las notas principales fue el arresto del autor del crimen del agente de migración estadounidense que murió y fue atacado junto con otro cuando transitaban por San Luis Potosí la semana pasada. Fueron presentados públicamente ante los medios por parte de la Sedena, el presunto culpable y seis supuestos sicarios más. Después de ver el documental el martes no sé si estaba predispuesta o si mis observaciones son correctas pero me parecía ver un montaje mediático. Al igual que en la película los inculpados parecían no entender nada. Uno de ellos estaba violentamente golpeado de la cara.

Los demás fueron acercados con “close ups” de cámaras y eran mencionados sus nombres y apellidos; el supuesto sicario golpeado nunca fue enfocado detenidamente y tampoco se dijo ni su nombre o apellido. ¿Con qué veracidad podemos confiar en que ellos son culpables? Más aún después de ver la película.

Alguna vez mencioné en esta columna la sobrepoblación en las cárceles mexicanas, después de tantos asesinatos (34 mil aprox. por el crimen organizado). ¿Cuántos arrestos fáciles (falsos) habrá para calmar la opinión pública? Es fortuna que esta película salga a la luz pública y que sus dos principales realizadores hayan sabido moverse para encontrar el apoyo necesario para distribuirla y anunciarla como lo están haciendo.

Ver el otro lado de la moneda es conmovedor, indignante, muestra de un absurdo. Es verdad que el hecho de que las cosas se hagan públicas no es solución en sí; la información es el primer paso. Pero poner en evidencia el sistema de justicia “injusto” de los mexicanos a los ojos del mundo entero es un paso enorme para su cambio.

Hoy por ejemplo salió públicamente que el supuesto autor del crimen del agente estadounidense estuvo preso en diciembre de 2009 y fue puesto en libertad bajo fianza después de que lo agarraron a él y otros con armas que sólo el ejército puede poseer, uniformes con camuflaje e insignias falsas de corporaciones federales.

“La Procuraduría General de la República (PGR) reconoció que el acusado tiene antecedentes penales y era investigado. Atribuyó su libertad a que al ser procesado por delitos menores pudo llevar su juicio sin estar detenido, pero en este año se ordenó su reaprehensión, pues dejó de firmar el libro de procesados en un penal de San Luis Potosí.”EL UNIVERSAL.

No logro entender en qué momento tener armas que sólo el ejército puede poseer y usar insignias falsas de corporaciones federales puede ser considerado delito menor. Lo que sí es que el sistema de justicia penal del país está corrompido en todos los niveles, bomba que explotó.

El asunto de Marisela Escobedo en Chihuahua evidenció que incluso el sistema del programa piloto aplicado en la entidad para la iniciación de juicios orales no está exento de corrupción; es asunto de policías, ministerio público y jueces. Sobre todo de jueces. Si los jueces no son debidamente vigilados en sus dictámenes pueden cometerse muchas injusticias; la mayoría lo muestra la realidad están corrompidos.
Bien lo dice la película, graben, graben, graben los juicios (en cintas de video), sí hay manera de ganarles. Hay que creer, ellos, los realizadores, creyeron y lograron la libertad de un presunto culpable inocente antes incluso de que saliera la película.

Me sigo preguntando,¿Qué hacía entre los supuestos culpables del asesinato de un agente estadounidense una persona completamente golpeada? Los golpes se veían recientes; las caras de los personajes inculpados de no entender nada.Caben dudas.

Anuncios