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El dinero tiene sus prioridades

A veces hablamos mucho de la importancia que tiene el agua potable en nuestras vidas. Derrochamos mucha saliva y tinta hablando y escribiendo sobre lo que nos podría pasar algún día (no muy lejano, dicen los catastrofistas) en que ya no dispongamos de ese líquido.

Y en tanto apreciamos imágenes en la Tele de cómo algunos caminan kilómetros cargando cubetas para bañarse o lavar sus trastes, otros acá sólo abrimos la llave y la dejamos correr, sin mayor problema. Los debates son innumerables sobre cómo deberíamos cuidar el agua y cuál es el costo que deba tener servir el agua en los domicilios.

¿Cuánto debe pagar el usuario y cuánto debe cobrar el gobierno por llevarnos agua hasta la comodidad de nuestro hogar?, esos son debates profundos que nos pueden reclamar horas y horas de discusión.

Lo cierto es que, en el caso de Tepatitlán, como municipio, el tema del agua no se circunscribe sólo a tener más, con el proyecto del acueducto de El Salto a Tepa, que por cierto es un tema que les provoca miedo a ciertos políticos y funcionarios. El agua en Tepa es un tema político que ha servido para las campañas electorales.

El agua en Tepa, es un tema económico, pues en tanto hay colonias que no tienen líquido, hay otras en las que se registran fugas durante semanas o meses. El agua en Tepa, es un tema social, pues las autoridades en turno no se atreven a dialogar con el pueblo sobre cómo resolver el abasto, cómo aplicar tarifas justas y cómo tratar las aguas que ya usamos en el baño y al lavar los trastes. El agua es pues, un asunto de importancia, de trascendencia, de sobrevivencia, pero lamentablemente es un tema más bien de ocasión.

Sólo hablamos del agua cuando ya no la tenemos, cuando nos hace falta, cuando nos suben el costo o cuando comienzan las campañas electoreras.

Cuando nos preguntamos, en Tepa, por qué no avanzamos en el tema del agua potable de la población, nos topamos con nuestra cínica realidad: Las autoridades son inflexibles ante los habitantes de la cabecera municipal para que sean registradas todas y cada una de las tomas domiciliarias.

Se expiden recibos de cobro que luego, de no ser pagados, se procede a cancelar la toma. Pero las mismas autoridades aplican otros criterios con delegaciones o rancherías donde el agua se cobra por cuota mínima (pírrica), aunque se consuman toneladas para llevarlas al rancho, y cuando se plantea la urgente necesidad (justicia, reclaman algunos), entonces los beneficiarios amagan con llevar el tema a las próximas elecciones, donde los políticos tienen a su más grande pesadilla.

Cuando nos preguntamos en Tepa, por qué no avanzamos en el tema del agua, también nos topamos con una lacerante realidad económica: Cada casa, cada local, cada escuela, cada hotel, paga una cuota mensual de unos 130 pesos. Es decir, por 4 pesos diarios, tenemos en la llave del fregador, en la lavadora, en el jardín, en la cochera, en la regadera, en el excusado, los litros que queramos (dicen que el mínimo es de 25 metros cúbicos, eso dicen).

Y entonces los dioses de éste Pórtico se preguntan: ¿Cuánto nos preocupan 4 pesos diarios para tener el agua suficiente en casa?, Con 4 pesos no pagamos ni un viaje en burra, perdón, camión urbano. Con ese dinero diario no compramos ni un refresco en el recreo de la escuela. Con 4 pesos no vemos la televisión de cable. Con ese dinero no compramos ni medio kilo de tortillas; ni un cuaderno para la escuela, ni las suelas de un zapato remendado.

Con 4 pesos diarios, si es que lo pagamos en el recibo cada mes, los usuarios del agua en Tepa tenemos líquido suficiente hasta para derrocharlo lavando carros, cocheras y banquetas a chorro de manguera. Y aún nos dejan varios meses de beneficio sin pagarla a tiempo. Si nos pasamos con la luz, nos la cortan. Si nos pasamos con el TV Cable, nos lo quitan. Si nos pasamos con la tarjeta de crédito, nos corretean hasta en las noches por teléfono.

Si nos pasamos en las cuotas de la escuela, amagan a nuestros hijos… A todo le tenemos miedo y todo lo terminamos resolviendo, pero que no se trate del vital líquido, porque ahí, entonces sí, ya nos sentimos indignados cuando nos suben la tarifa, cuando nos cierran la llave o cuando nos dicen que nos cobrarán por contaminarla. Es un tema pues, el agua en Tepa, que requiere ser tratado hasta por los psicólogos, no sólo por los periodistas, los políticos y los activistas.

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