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No fueron uno, dos ni tres sino ocho narcobloqueos registrados en la zona metropolitana el pasado martes.
La sicosis fue tal que recibí una llamada preguntándome si era verdad que en el crucero de Acatic había otro narcobloqueo, ya que acababan de darse varios en Guadalajara y uno en la autopista y tenían el reporte de que en dicho crucero presuntos sicarios habían dejado incendiado un tráiler para que elementos policiacos de la zona alteña no pudieran acudir a auxiliar a Guadalajara.

En principio me sorprendió lo que acababan de decirme y hasta me llenó un poco de temor, sin embargo le dije a mi interlocutor que debía confirmar lo que me había dicho, por lo que lo siguiente fue preguntar a las fuentes correspondientes, quienes para mi tranquilidad me dijeron que sólo se trataba de un accidente y no un hecho relacionado con el crimen organizado.

En el sondeo de esta semana se le preguntó a la gente si no cree que Jalisco se está volviendo igual de violento que aquellos estados del norte del país, a lo que respondió la mayoría que no o que todavía falta para compararnos con esos lugares.

Pero bueno, es impresionante ver que uno o varios vehículos estén incendiándose en la vía pública y obstruyendo el paso y más escalofriante sería saber que fueron colocados a propósito por gente que tiene algún pleito contra el gobierno o algún grupo delictivo rival.

Podremos decir para nuestra tranquilidad, que las peleas se dan solamente entre los mismos delincuentes y no van dirigidas a personas comunes e inocentes, pero uno nunca sabe. El conductor de un camión urbano fue herido a balazos en las piernas tan sólo porque se negó a entregar la unidad que manejaba cuando se lo exigieron los delincuentes.

Imagínese usted que va por la calle en su vehículo y un grupo de empistolados le exige que pare su unidad y se baje, usted se pone nervioso, tarda para reaccionar o entender la orden debido a que le apuntan con pistolas, no oye claramente lo que le pidieron o simplemente le encabrona tal petición y se niega en primera instancia. Los delincuentes no se la pensarán mucho para dispararle…

El pasado lunes por la noche me tocó “estrenar” el famoso puente atirantado o Matute Remus en la avenida Lázaro Cárdenas y López Mateos; qué bonito que se veía desde arriba con su iluminación, hasta por un momento me sentí en otro país (a ver cuánto dura así de bonito y funcional). Quién iba a pensar que en unas horas más tarde alguien al pie de ese puente iba a dejar un camión incendiándose.

Sabrá Dios si estos hechos como el del martes pasado se vuelvan a repetir, que se den en mayor cantidad o simplemente sean un mal recuerdo al no volverse a dar más. Pero cualquier hecho de este tipo es muy lamentable, aunque no haya víctimas y sea tan simple como alguna granada que no haya explotado.

Y justo en este año que son los Panamericanos; así más de algún atleta o delegación entera no va a tener ganas de venir. Ya me imagino a los gringos, culpables en gran medida de la violencia que azota al país y rasgándose las vestiduras y “recomendando” no venir a México.

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