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Por Ana Paula de la Torre Díaz
 


Una de las razones por las cuáles México es de los países que menos recauda impuestos es porque no tenemos la cultura para hacerlo. No sé si alguno de ustedes que leen recuerdan la película de “En busca de la Felicidad” con Will Smith como actor. Antes de que el verdadero protagonista de la historia en la vida real se convirtiera en el millonario que después fue, el hombre pasó por las penurias más indignantes (uno como espectador, tiene el Jesús en la boca toda la película).

Sin embargo, hay algo en la cinta que evidencía mucho de la cultura estadounidense: no hay pretextos, pagarás impuestos, y si el estado tiene que meterse con tus tarjetas de crédito con tal de cobrarse, lo hará. Es un asunto de no discusión, simplemente así es, y al parecer, por tan estricto régimen de cobro de impuestos, los gringos son mucho más exigentes a la vez con el gobierno; sobre todo en el asunto de servicios públicos.

Hay de aquel estado que descuide lugares públicos, banquetas, alcantarillas y demás: los colonos se organizarían en rapidísimo. 
En México el SAT anunció este miércoles que para evadir el pago de impuestos, despachos jurídicos propusieron a sus clientes aprovecharse de esquemas de sustitución patronal, en donde el empleador es sustituido por un esquema alterno que son cooperativas, sindicatos, sociedades y otros para evadir el pago de ISR, Seguro Social y cuotas del Infonavit.

Todo lo anterior comenzó en años recientes, cuando los esquemas del outsourcing comenzaron a ser buenas alternativas para la evasión de impuestos (como si en México esto no fuera ya una práctica común desde tiempos ancentrales del siglo pasado): el outsoucing consiste en que una empresa contrata a una agencia o firma externa especializada para hacer algo en lo que no se especializa. De esta forma, una empresa puede contratar a otra para que se encargue del área de limpieza de la suya, como ejemplo.

Este esquema de outsourcing estaba permitiendo que una empresa contratara gente por medio de otra, sin que la misma, la primera, tuviera que ocuparse de las prestaciones sociales que le tocaría pagar de no utilizar el outsourcing. El problema es que muchas veces estas empresas outsourcing, tampoco lo hacían. Por lo tanto no había pago ni de ISR ni de prestaciones de seguro social por parte de ningún patrón.


“En abril de 2009, EL UNIVERSAL reveló información del SAT, donde se habían detectado esquemas de evasión fiscal en equipos de futbol de primera división, distribuidoras de automóviles, servicios de limpieza, hoteles, restaurantes, agencias de publicidad y compañías de telefonía celular. Desde ahí comenzó el proceso de auditorías emprendido por el SAT.”
Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, funcionario de la institución anunció que desde que se inició un proceso de fiscalización intensa a los outsourcing se han realizado mil auditorías.

En 2010 se recaudaron 97 mil millones de pesos por actos de auditoría. Agregó que el SAT realizó alrededor de 95 mil actos de fiscalización el año pasado. La novedad es que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) emprenderá denuncias penales contra empresas, incluídas las que en 2009 hicieron escándalo por utilizar el esquema de moda ( ousourcing) para evasión de impuestos.


Es buena noticia, el hecho de que se ponga de moda la palabra, auditoría, es todo un avance de los buenos, tanto las auditorías realizadas en meses pasados a administraciones que han tenido transición política (Zacatecas, Puebla proximamente, Zapopan en Jalisco, Oaxaca próximamente, etc.) así como auditorías a grandes empresas acostumbradas a no pagar mucho; ( mencionadas en el antepasado párrafo ) son logros, hasta ahora en materia de posicionamiento en el discurso público; llegar realmente al paso penal, sería un avance democrático que no veo muy lejos, por lo menos yo.


Una transparencia absoluta en el esquema de recaudación por parte de todos los involucrados, evitaría los gasolinazos, tan molestos, injustos, facilotes; y muchos de esos impuestos sacados de la manga, que inevitablemente producen más inflación desaparecerían, evitando que como siempre los que paguen son los mismos, pobres y clasemedieros, “pobres de todos”. Que se pongan de moda las auditorías, como discurso y con sus consecuencias.

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