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Por Ana Paula de la Torre Díaz
 


Ponce en Las Vegas, niño verde en Cancún, Bejarano con Ahumada; la Tuta con Godoy, Corichi con Aguirre, etc… ¿Hasta qué punto es positivo que las nuevas tecnologías permitan que gente común pueda interceptar llamadas privadas, más aún?, ¿cómo consiguen las grabaciones? Si Cofetel y empresas telefónicas graban todas las conversaciones ocurridas durante el día, podría ser una opción.


Ante la llamada transmitida por Televisa en la que Claudia Corichi, senadora e hija de la exgobernadora zacatecana Amalia García, y el candidato de izquierda a gobernador de Guerrero del próximo domingo (Heladio Aguirre), en la cuál mantenían una conversación en la que, uno: ella ofrecía con palabras “claves” apoyo al candidato, como guerreros zacatecanos (que en realidad se refería a capital social), no como se quiere interpretar como violentos encausados para hacer problemas, por lo menos en mi opinión.
Dos: los “dulces” y “libros” (que probablemente se referiere a capital monetario o en especie, limpio, lo aclara) y tres; una voz claramente perturbada por el alcohol.

La senadora reacciona e interpone una denuncia ante la PGR por intervención de llamada. Corichi recuerda, “la intervención de llamadas sin mandato legal es un delito federal”. Lo que cabe preguntarse es qué está haciendo Televisa como trabajo periodístico presentando recursos ilegales (conseguidos quién sabe por quién) generando un sensacionalismo basado en suposiciones y actos de por sí ilícitos. 


Si bien hay llamadas como la transmitida en que La Tuta y el ex diputado Godoy Toscano mantienen una conversación por demás declaratoria, no es tarea de los medios verificar autencidad, además juzgar o no, el contenido. 
Es tarea de la PGR. 
Tal como acaba de suceder con los 11 funcionarios de Pemex multados en conjunto por más de cinco mil millones de pesos, tarea de investigación que se llevó dentro de las instancias pertienentes, fuera de los medios de comunicación, es como debe ser.

La tarea de los medios en este sentido consiste solamente en la publicación del veredicto final. 
Extraña la actitud de Televisa, primero con la transmisión de hace unos meses de supuestos funcionarios del IMSS (quienes después resultaron no ser quienes se decía que eran), y ahora esta cinta evidentemente de carácter personal, con la cuál se enturbia más el escenario guerrerense de por sí, enturbiado por sí mismo…


La actitud irresponsable de Televisa y de López Dóriga, quien ha mantenido una posición de justiciero ante las grabaciones aún antes de ser comprobada su veracidad, y siendo producto de un delito pues las llamadas fueron infiltradas sin mandato legal, resultan asuntos preocupantes ante un panorama de puerta a elecciones presidenciales y con un escenario además en el que la violencia, el desprestigio y la falta de acuerdos de reformas faltantes son cosas que parecen no desaparecerán con tantas cucharas que en el menor intento de vender, echan más sopas, con dosis negativas.

En mi opinión tal es el caso Televisa de esta semana.

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