>

+ Sus antepasados, constructores de templos; Él, médico

+ Jugaba con puras estrellas y se topó así con la jerarquía

+ No soporta la mentira ni las raterías, así forma a su familia

Por Flavia Mariela

Su padre, tíos y abuelo construyeron gran parte de los templos de Tepatitlán y de otras ciudades, pero Miguel Ángel Pozos, el último de once hermanos, optó por la medicina y a un pelito estuvo de jugar profesionalmente al futbol con los Tecos de la Autónoma. Su ídolo, Van Basten. 
No hizo falta que preguntara mucho, él ya sabía lo que iba a relatar. “Toda mi familia es de aquí. Y mis antepasados, mi bisabuelo, mi abuelo, mis tíos, mi padre, todos fueron albañiles; porque antes uno no tenía manera de estudiar para ser arquitecto o ingeniero, ellos llegaron al cuarto año de la primaria”.
Mi bisabuelo, Juan María, hizo el santuario de Guadalupe, y mi abuelo, Martín Pozos fue el que hizo las torres de la parroquia de Tepa, el Hospital de Jesús, muchas casas de las gentes ricas de Tepa, haciendas, la catedral de Ciudad Juárez, y en Guadalajara trabajó en el Expiatorio y en el Teatro Degollado; y unos primos hermanos de mi abuelo hicieron las cúpulas. Ya a mi padre le tocó también trabajar en las torres de la parroquia, en el santuario hizo los pórticos laterales, las cúpulas de Fátima, el templo de Valle de Guadalupe”.
Al doctor se le veía ansioso por contar sus historias, anécdotas y recuerdos del futbol.
“¿Qué quiere saber?”, me dijo un par de veces, y como también me gusta el tema, pues no se diga más.
¿Cómo nació la pasión por este deporte? – le pregunté.

Gracias al futbol

“Desde niño mi padre nos inculcó el deporte a todos mis hermanos. Yo tengo un hermano mayor que era muy bueno para jugar futbol, mucho mejor que yo y para mí era como ver a Van Basten y él me llevaba a todos lados.
Vivimos aquí en Tepa hasta el cuarto año de primaria, nos fuimos a Guadalajara y allá terminé la primaria, secundaria, la prepa y la universidad.
Tengo una anécdota muy buena de cuando nos fuimos a Guadalajara. Nosotros llegamos a vivir cerca de la avenida Revolución y la calle 64, ahí vivíamos y mis padres tenían un negocio, una licorería.
Mi papá empezó a ver escuelas, llegamos al colegio Nueva Revolución que estaba por la misma Revolución y la 30, y preguntamos al director si había chance de entrar y dijo que no, que primero era para los de ahí, luego para los de Guadalajara, y si había cupo para los de fuera. Y ahí me trae de un colegio a otro y luego para otro y todos igual. Ya que no hubo chance en ninguno dijo mi padre ‘pues ni modo, te voy a meter a una escuela del gobierno’. 
Entonces yo ya estaba jugando en un equipito que se llamaba Los Zorritos del Atlas, tenía como 10 años. Y en la siguiente semana nos tocó ir a jugar contra un equipo que se llamaba D.O.S. (Deportivo Oratorio Salesiano), y el director del colegio era futbolero a morir. Les ganamos 4 a 0, les metí yo los cuatro goles.
Terminó el partido y me llama el director del DOS: “Oye güero -porque en aquel entonces aunque no lo creas, era güero y tenía pecas-, “me dice: ven, ¿tú no eres el que vino el otro día de Tepa?” Sí. Bueno, dile a tu papá que mañana se traiga tus papeles para entrar al colegio, pero con una condición, que entres a jugar a nuestro equipo. Y al día siguiente me admitieron en el colegio Nueva Revolución.
El futbol todo el tiempo ha sido para mí una disciplina que te forma en tu camino de toda tu vida. El deporte te genera disciplina y eso hace que tengas una convicción muy clarita en lo que buscas. Y no es nada facilito, yo estuve en todos los niveles y sin embargo jamás pude debutar en primera división. Nunca jugué un minuto profesionalmente. Don Luis (su entrenador) me decía: Mira Tepa, tienes que aguantarte, aquí es por jerarquías.

Y yo jugaba de delantero, tenía a un extremo izquierdo que era un chileno buenísimo, se llamaba Miguel Ángel Gamboa, luego tenía otro delantero llamado Cándido, un brasileño que se vino al Atlas y luego a Tecos, luego un extremo derecho que se llamaba Galetti, un argentino carísimo que costó más que todo el servicio de radiodiagnóstico de la Autónoma, y de suplente de delantero estaba estaba Fausto Vargas, que era el campeón goleador del Curtidores, y de suplente de él estaba el Negro Guadaña, y recién seguía yo.

Le decía al entrenador: Dame 15 minutos, si no meto gol ya no me metas. “No mi Tepa, esto es por jerarquía”. Total que no me dio chance, estuve seis meses en el primer equipo, en la banca y a veces ni eso.

Goles o la carrera

Entonces, un buen día ya estaba estudiando Medicina, llegué bien jodido a la guardia de gineco y había un doctor que se llamaba Ángel Orozco que me dijo: Oye Tepa, ¿qué vas a hacer cuando llegue un paciente y te diga que tiene esto, esto y esto? Pues sí, tiene razón -le dije. “Pues vete, porque la carrera de Medicina no se puede compaginar con el futbol” -me dijo.
Y pensé en ese momento en mi padre, al que le costó un grandísimo esfuerzo darme estudios, yo no podía fallarle a él, ni a mí mismo que quería ser doctor. Y a partir de ahí llegué con don Luis y le dije: ¿Sabe qué? hasta aquí. “No Tepa, no seas tonto, salte de la escuela un año, dedícate al futbol”. 
A partir de entonces, en la universidad estaba un equipo, el Deportivo Tecos, donde jugaban ex profesionales recién retiraditos, pero con un nivel de futbol muy bueno. Y me dediqué a terminar la carrera de Medicina. 
Ya cuando terminé la carrera me involucré más en lo que me gustaba que era la medicina del deporte, y luego hice otros diplomados como complemento de lo que a mí me llenaba. Y me vine a Tepa a probar suerte.

Agradecido con quienes
le tendieron una mano

“Empecé a trabajar de guardia en el Hospital de Los Altos con el doctor Bayardo, llegué a pedirle trabajo y me dijo que no había problema y desde entonces tanto él como el doctor Flores me sacaron a flote. También me dio chance de trabajar el señor Alfonso Martín del Campo.

El era un boticario muy reconocido, con lo que yo ganaba en la farmacia y lo que trabajaba en las guardias me iba muy bien. Siempre tengo que agradecer a la gente que me ayudó, y en este caso Alfonso Martín del Campo y el doctor Bayardo. Ya cuando pude organicé todo y puse mi unidad médica y empecé solo. El 22 de enero cumplo 21 años”. 


Los Tecos campeones vienen a Tepa

“Un favor por otro favor. En esa anécdota los Tecos habían salido campeones y estaba de presidente aquí Rodolfo Camarena y me dijo: Oye, necesito que nos ayuden para beneficio a la Cruz Roja, yo sé que tienes buena relación allá con los Tecos. Sí cómo no -le dije. Nomás hágame una nota oficial por parte del ayuntamiento, en aquel tiempo estaba de regidor de deportes Juan Ramón Martín, el de los garbancitos, y yo era presidente de la Liga de Veteranos en Tepa.
A partir de entonces le dije al licenciado Camarena: ¿Sabe qué licenciado?, durante muchos años más de un familiar ha intentado que se le haga un reconocimiento justo a la obra que hizo mi abuelo. Sí cómo no ¿qué propones? me dice. Que a la calle que cruza la parroquia le pongan su nombre, en vez de Samartín. Cuando le comento me dice que no estaba tan fácil eso. Entonces se me vino al vuelo una idea rápida ¿y por qué no hacemos como en Guadalajara, una rotonda de los hombres ilustres, para que le hagan el primer busto en bronce?. Y aquí tenía a Camarena platicando en el consultorio y me dice que le parece bien.
Al finalizar el reconocimiento mi padre me dijo: Mira, tú ya has cumplido conmigo con dos cosas que me dan mucha satisfacción, primero cuando te graduaste y ahora que has logrado que se le haga un reconocimiento a mi padre después de tantos años. Pasé saliva en ese rato…”.

Pilares del futbol

Al parecer la emoción que le provocó recordar a su padre, que con lágrimas en los ojos le dice que ya ha cumplido con él, movió otros recuerdos en que éste, así tan distante como eran en aquella época, llega al punto de las lágrimas.
Cuando era niño, tenía 12 años, había un programa en el canal 4 de Guadalajara que lo conducía un señor Juan Manuel Rojo, que se llamaba Pilares del Futbol, los sábados en la tarde y consistía en 20 equipos; era puro tirar penales y se eliminaban hasta quedar dos. “Pues me tocó la suerte de quedar en la final contra otro. Y ya cuando nos toca tirar, ese día no iba a ir porque mi mamá no me dejaba, haciendo travesuras me corté el labio y traía un parche. Ya cuando llegaron todos ¡Órale Tepa, vamos, vamos!, y luego mi mamá dice: No va a ir, mira nomás, cómo va a ir con ese parche, aparte me había escondido los zapatos. Y ya mi papá le dice: ¿dónde dejaste los zapatos?, dáselos, si no va a tirar con la boca. Ya me los dio y llegamos al programa.
En la final tres veces quedamos parejos y se fue a muerte súbita, y patea el otro primero y le pega al poste y cuando pateo yo la meto. ¡Uh, nos sentíamos bien fregones en ese entonces! y nomás me dieron un trofeíto, y camisetas y balones para el equipo. El conductor decía “qué pata tiene usted, qué fuerte patea, ¿quién le enseñó?” y ya le dije que mi papá fue el que nos inculcó lo del deporte.

Total que llegué a la casa y mis hermanos y mis hermanas me felicitaron y fui a buscar a mi papá que estaba en la tienda y le dije: mire, ganamos, y ya le mostraba mi trofeíto. Y él dijo: esos porteros estaban dormidos, a esos cualquiera les mete gol, no creo que hagas mucho. Y yo le decía: no, yo voy a llegar a jugar futbol profesionalmente. ¿Tú crees que ya la hiciste?, no, tienes que dedicarte pero bien.    Por dentro yo decía hijo de la… tanto que me costó, con toda la presión…

Pues total que ya salí disgustado de la tienda y me meto a la casa y mis hermanos me dicen susurrando: No le creas, no le hagas caso, cuando estaba viendo la tele, mira (y con los dedos hicieron un ademán para decir que a su papá se le rodaron las lágrimas), pero él se retiró de allí para que nadie lo viera. Él era gente de antes, de la que no se sabía manifestar, no te decía te quiero mucho o te abrazaba para decir ¡qué bueno, mijo!, no. Si tú quieres ser algo te tienes que fregar mucho.

Jugar fuera de México

Pienso que fue lo que más he disfrutado y es muy difícil que uno pueda volver a repetirlo. Gracias al futbol me tocó conocer varios países, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Estados Unidos. Y lo que más se recuerda es dónde uno metió goles. En Brasil nos metieron 5 goles, pero en Argentina jugamos contra River y quedamos uno a uno.
El nivel de los estadios era mucho mejor en México. Yo tenía otra idea del Maracaná, pero el estadio era de cementito, la mitad del estadio era para estar parados como cigarritos; lo mismo en Argentina, por eso los jugadores de allá tienen tanta hambre de salir y venir a jugar en México. Aquí tienen todo en cuanto a instalaciones como clubes.

La familia, otro pilar

Mi esposa es de Ocotlán, la conocí en Guadalajara y finalmente nos vinimos a Tepa a vivir.

Ella iba a hacer una especialidad y le dije: O nos casamos o haces tu especialidad, tú eliges. Y ella eligió casarse. Le dije también que prefería que ella cuidara de nuestros hijos a que una nana los cuide y agarren costumbres de alguien más. ¿Estás de acuerdo? Sí, dijo. 

Algo que para mí es importante son los valores y les digo a mis hijos que yo no tolero dos cosas, una es que me digan mentiras, no aguanto a una persona que diga mentiras, porque no le puedo volver a creer; y en segunda, que si aquí se quedó esta moneda, ahí se tiene que quedar día y noche. Si tú les insistes a tus hijos sobre los valores, eso les da un fruto para toda su vida. También les inculco que defiendan la música mexicana.
Si uno genera buenos hijos no tendrá nunca malos hombres. Si cada uno en nuestras casas, en nuestras familias hiciéramos eso, creo que no estaríamos como estamos. Que no me vengan con la arenga de que los ricos y los pobres ni nada de eso, simplemente hay muchos que descuidan lo esencial por lo material.


Anuncios