>Por Ana Paula de la Torre Díaz


El revuelo que ha causado wikileaks (sitio que se dedica a publicar documentos secretos de gobierno) fundado por el australiano Julián Assange es indudable.

Desde noticias devastadoras como ataques por parte de tropas armadas estadounidenses a civiles afganos e iraquíes, hasta chismes de caña de barrio sobre si el representante de Estados Unidos en Argentina piensa que la presidenta está o no loca. Aún con ese margen de información tan distante, abre el panorama, es más información, qué tan valiosa o no ya lo decidirá el espectador, (sí es que así se le puede llamar).

¿Es ilegítimo que un hacker obtenga información secreta de gobierno aunque pueda dañar las relaciones de los países?. Tal vez sí, pero lo que sí es que el internet llegó para quedarse y el gobierno no puede tener control total sobre el espacio, es un espacio plural, ciudadanizado, donde un genio de la computadora puede causarle el más grande dolor de cabeza a un poderoso de la tierra, esos que eran intocables. 


Y sobre todo este embrollo que ha sido wikileaks, esta semana salió en The New York Times, un cable publicado sobre una reunión que sostuvieron en octubre de 2009, el secretario de defensa mexicana Guillermo Galván y el entonces director de inteligencia nacional de Estados Unidos, Dennis Blair.

A grandes rasgos el cable decía que Guillermo informaba a Blair, que la guerra contra el narco duraría por lo menos entre diez y siete años, que estaban esforzados en atrapar al Chapo Guzmán pero que este tenía alrededor de entre 15 y 10 lugares para esconderse, que el ejército mexicano estaba dispuesto a recibir asesoría y adiestramiento estadounidense para mejorar estrategias, y que él pensaba que era peligroso que la secretaría de defensa perdiera su prestigio público y fuera criticada por violaciones a los derechos humanos de alargarse su participación en la campaña de lucha del narcotráfico. 


Respecto al cable anterior, el gobierno mexicano no ha dado comunicados; por parte del gobierno gringo el portavoz del Departamento Estadounidense Antidrogas, Lawrence Payne, dijo que la Entidad no haría declaraciones sobre el texto debido al carácter secreto de este tipo de documentos.


En realidad las declaraciones no son tan macabras, en ese momento eran secretas, y no había por qué esconder información, al parecer en la plática la lucha contra el narcotráfico sí parece un asunto serio, en dónde no se pretende pactar con nadie, o ser una mera pantalla con fin ajeno al que se dice.

Lo que sí es que el secretario afirma muy seguro que la guerra tendrá continuidad, como si las fuerzas políticas entrantes en 2012 (si es que cambiaran) estuvieran de entrada de acuerdo con seguir en lo mismo.
¿ Estará ya pactado el relevo de la presidencia?, porque hace poco Peña Nieto declaró su apoyo a la guerra contra el narcotráfico. Podría ser. (¡Ojala no!).


También, el cable no parece evidenciar lo que es mi más grande miedo, que en realidad la lucha contra el narcotráfico sea una idea estadounidense con fines de vender armas, y seguir con el negocio bélico que ha caracterizado a este país por los siglos, o por lo menos uno.


Lo que sí es que este tipo de cables nos da panoramas, para pensar, discutir, información que cada uno de nosotros consideremos valiosa. Sin dudas wikileaks legítimo o no, ha dado paso a que tengamos una ventana más de información que no había y que saquemos cada uno de nosotros conclusiones. Es una oportunidad para el avance democrático en el mundo, un mundo ciudadanizado. La era del internet.

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