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¿La tercera será la vencida?

El gobierno federal de nueva cuenta trata de obligar a los mexicanos a cumplir con una novedosa medida que en teoría representa ventajas para todos los que habitamos este país.

A partir de este año es obligatoria la famosa factura electrónica, la cual ya era usada por las grandes empresas desde hace algún tiempo. Por si alguien todavía no sabe qué es eso, deberá notar que algunos recibos como de teléfono o luz tienen una leyenda al final de la hoja o en algún rincón que dice “Cadena original” o “Cadena digital” y enseguida una serie de cientos de letras y cifras sin ningún significado aparente.

Sin embargo unos dicen que la factura electrónica es sólo para empresas que facturan más de 4 millones de pesos al año; otros dicen que sólo aplica para personas morales y no físicas independientemente del monto de sus ventas anuales; otros más aseguran que ni lo uno ni lo otro y la facturación digital seguirá siendo opcional por lo menos este año, por lo que tranquilamente podrán seguir usándose las tradicionales facturas impresas por un tercero.

La culpa de todo esto la tiene Hacienda, pues nunca fue clara con su decreto de las facturas electrónicas, lo que confunde a los contribuyentes y se presta a diversas interpretaciones. Y si es obligatorio, deberá recular, pues está más que claro que gran parte de los contribuyentes no está preparado, por no decir que la mayoría.

Eso sin mencionar que para esta modalidad hay que adquirir un programa que cuesta 5,000 pesos. Negociazo redondo entre el SAT y la empresa que vende el programa.

Pero volviendo a la reculada, antes que eso habrá un desbarajuste fiscal y protestas por parte de los contribuyentes y entonces no habrá más remedio que aplicar una prórroga o simplemente enterrar el asunto y la obligación por tiempo indefinido.

Baste recordar que ya pasó algo similar con el registro de celulares, con un montón de fallas e incumplimientos por parte de los usuarios y de las autoridades ejecutoras.

Algo parecido pasó con el famoso Renave; ése sí estuvo peor y fue un gran fracaso gubernamental, donde hasta encarcelado y deportado salió el director del Registro Nacional Vehicular.

Ese es el problema de México: su gobierno y sus gobernados. Y esto es en general en casi todos los países tercermundistas. Buenos para no cumplir, buenos para hacer trampa, buenos para protestar, gobiernos timoratos y corruptos que cuando se quieren poner serios nomás nadie les cree y menos les hacen caso…

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