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…¿y los de atrás se quedarán?

El año nuevo traerá para Tepatitlán un proceso interno para los priístas que hace muchos, muchos años no se veía.

Ahora con el poder municipal entre sus correligionarios, el priísmo vivirá una sucesión interna que se aprecia de mucho golpeteo, por lo que implica la presidencia del Comité Municipal.

Oscar Navarro está tratando de negociar su sucesión. Se sabe de varios acercamientos que está teniendo con líderes priístas para alcanzar una sucesión tersa. Dificilmente lo va a logar, porque ya se dieron cuenta, todos sus anfitriones, que Oscar está intentando negociar con todos. La pregunta que se hacen es ¿a cambio de qué está ofreciendo espacios a cambio de negociar?, y, ¿con cuál de los grupos internos terminará por hacer su gran alianza?

Oscar Navarro sufrió el embate interno cuando, hace un año, algunos priístas se amotinaron en su contra y lo quisieron destituir. Aún así, Oscar Navarro siguió al frente del priísmo y buscará dejar a alguien cercano a él al frente del Comité Municipal.

En otro grupo está Juan Carlos Castellanos, exdiputado local que trae algunos amarres con “la cúpula” estatal, sobre todo tras la aparición de las presuntas irregularidades que le han achacado a la pasada legisulatura, donde él fue Coordinador tricolor.

Juan Carlos no buscará la dirigencia para su persona, lo hará a través de un segundo, fiel, leal, que le haya acompañado en sus batallas. En este sentido hay dos regidores y otros tantos funcionarios que le deben su carrera o su puesto al de Almacenes Tepa.

En otro frente está el exregidor Juan Ramón Martín, quien con algunas posiciones internas en el priísmo sigue vigente, sobre todo con sus cercanías al Senador Ramiro Hernández, con su amistad con dirigentes estatales, exlíderes del sector popular y otros personajes estatales y con “las bases” que trae al interior del priísmo local.

Juan Ramón podría buscar la dirigencia como punto intermedio entre las diferentes corrientes, pues no participa en la administración pública y ha dado muestras de ser un conciliador neto entre algunas fracciones de su partido.

En otro frente está Cecilia González, quien trae entre sus haberes la nómina municipal y una operación interna a través de Gustavo Gutiérrez, con los nuevos cuadros priístas, o bien, con la vieja guardia que representa su marido Alfonso Gutiérrez.

Cecilia trae mucho capital político entre el priísmo, pero deberá ir definiendo su futuro inmediato: ¿Será o no candidata a diputada?, ¿quién sería su sucesor como alcalde?, ¿quién será su candidato a alcalde?, y las tres respuestas van directamente proporcional a la posición que ella jugará en la sucesión de la dirigencia del PRI en Tepa.

Por ello, la sucesión priísta genera expectativa desde ahora, por lo que implica para los priístas y por lo que representa para las posiciones a jugarse dentro de un año: regidurías y alcaldía; diputación local y federal, y, las posiciones que habrá qué apoyar para gobernador y Senadores.

¿A quién apoyará para el Comité municipal la alcaldesa y su nómina?, ¿Cuántas posiciones ofrece Oscar Navarro?, ¿Cuánto peso en Guadalajara trae Juan Carlos?, ¿Va o no a participar Juan Ramón?

Las preguntas están en el aire. Las respuestas las iremos conociendo.

De las respuestas depende cómo y cuántas posibilidades tendrán los priístas de refrendar el poder municipal. ¿Serán capaces de posponer intereses personales y anteponer el interés de su partido?

Ya veremos.

Feliz año 2011. ¿Feliz sucesión?

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