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Ya liberaron al “Jefe” Diego; por fin, medio México, si no es que todo, podrá dormir a gusto y haber festejado sin preocupaciones la Navidad y el Año nuevo luego de haber sabido que el pintoresco panista ya está libre y sin ningún rasguño. Los que seguro sí están más tranquilos son sus familiares políticos de Arandas.

Es curioso que Diego Fernández salió a la luz con una barba larguísima pero bien cuidada, cabello perfectamente recortado y hasta más cachetón, o sea, que le fue muy bien durante el cautiverio. Es raro porque en las fotos que mandaban los secuestradores a la prensa Diego se veía poco menos que cadáver.
De los secuestradores, nada, “que el gobierno ya sabe quiénes son”. Deben ser plagiarios especializada en gente VIP, pues miren qué mejorado quedó don Diego…

Se gastó una millonada en el rescate, aunque creo que igual quedó una lanita de sobra, pues no hubo necesidad de vender la lujosa casa en Las Lomas en el DF ni el Mercedes Benz en el que el “Jefe” le llevó flores a su novia.

Igual, lo que haya costado la liberación, el viejito lo recupera en un santiamén en una demanda que le haga el gobierno a nombre de alguna empresa que represente, así que no hay necesidad de que el arzobispo Onésimo Cepeda coopere para la causa, pero se le agradece la intención.

Diego Fernández de Ceballos agradeció a Dios y a la Virgen de Guadalupe por haber salido con bien del secuestro. Hombre de fe este político y abogado; seguramente también agradeció a la Virgen cuando se divorció de su esposa, a quien juró ante Dios amar por siempre. Probablemente si algún día quiere volverse a casar por la iglesia, don Onésimo Cepeda no tendría problema en dar su voto de calidad para que se anule el matrimonio anterior de don Diego.

Corrió con suerte el viejito, pues no sólo no lo mataron ni lo maltrataron sus captores. Hasta por ahí dijo un periódico que parecía que se había ido de vacaciones. Suerte que tuvo el señor, pues a otros secuestrados sí los han asesinado, a pesar de que la familia haya pagado el rescate en tiempo y forma.

Bueno, don Diego, si en verdad estuvo encerrado, padeciendo y sufriendo durante 7 meses, qué bueno que ya está libre, pues debe ser horrible estar raptado y ni se diga de los seres queridos que los consume la zozobra. Qué bueno que ya no sufre más y ojalá todas las personas que en este momento estén privadas de su libertad en algún rincón del país, pronto recobren su libertad sanos y salvos.

Pero si todo fue una farsa y un montaje donde millones de mexicanos fueron agarrados de pendejos y de buena fe compartieron una falsa pena, pues qué poca madre tiene usted, don Diego.

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