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Siempre me pregunté de dónde sacan los narcos tantas armas tan poderosas y medio me imaginaba la respuesta pero no estaba seguro si fuera así.

Pero resulta que hace poco, Vicente Fox, en España, con la claridad que lo caracteriza, culpó al gobierno gringo de por un lado “regañar” a México por supuestamente no combatir como se debería a los grupos armados y por otra parte enviarles armas a los mismos capos a cambio del dinero de las ganancias de la venta de droga.

Por su parte, varios periódicos de Estados Unidos han ido publicando cómo ex combatientes del ejército y desertores de aquel país venden sus armas de cargo a criminales mexicanos, a cambio de droga o dinero para emborracharse o satisfacer alguna otra baja necesidad.

Lo más reciente al respecto es el descubrimiento de que armerías gringas son las que surten a los sicarios, pues al ser rastreadas alrededor de 80 mil armas decomisadas por el Ejército y la Marina de México a los narcos, se descubrió que al menos 60 mil fueron adquiridas en tiendas de armas ubicadas en estados fronterizos de EU.

¡60,000 armas! Adquiridas sin ningún control ni requisito. Hay que recordar que en Estados Unidos la compra de armas es legal, que cualquiera las puede adquirir mediante una investigación de rutina por parte de la empresa vendedora, que mientras el Ejército Mexicano prácticamente sólo permite unos pocos fusiles de bajo poder para defensa personal y cacería, en Estados Unidos cualquiera puede comprar (facturada y toda la cosa) arma de casi todos los tipos.

Tan sólo en Texas hay más de 3 mil tiendas de armas, por lo que ningún trabajo les cuestas a los grupos delictivos mandar a un puñado de personas a adquirir un fusil en cada uno de esos negocios y regresar a México con un cargamento de cientos o miles de armas en cuestión de horas.

Los periódicos gringos opinan que Barack Obama debería ordenar una ley que detenga la venta de armas de alto poder a diestra y siniestra, cosa que, a decir de los mismos medios, difícilmente sucederá, por cuestiones políticas.

Bueno, las armas se compran con relativa facilidad en Estados Unidos, pero ¿cómo las traen hasta México? La respuesta no es difícil de imaginar.

Pobre México, en verdad somos el patio trasero de Estados Unidos. Los gringos compran droga mexicana a los capos y les pagan con armas.

Dale con lo mismo…

Cómo chingan algunos con la licitación del pavimento de la González “Carnicerito”.

Varios jilgueros, seguramente al servicio de los panaderos, no se cansan de rasgarse las vestiduras nomás porque la empresa encargada de pavimentar dicha avenida “no es de Tepa” y además lo hará con sobreprecio.

Algunos han ido más allá diciendo que las empresas tepatitlenses que pudieron haber hecho la obra, quedaron desamparadas al no obtener la adjudicación y hasta podrían quebrar por falta de trabajo, ¡uta!
¿Acaso es obligación del ayuntamiento el dar contratos a constructores locales nomás para que estos no mueran de hambre? ¿Qué, estas empresas sólo se mantienen de los que les da el municipio? ¿Son tan incompetentes que no tienen ninguna otra obra?

Sabemos que aquellos jilgueros, a pesar de estar al servicio del PAN, en realidad se mantienen de los que les da el ayuntamiento priísta y el día que no haya administración municipal no tendrán nada que criticar. Es por eso que sienten que pasa lo mismo con las constructoras.

Cada quien es libre de contratar servicios y comprar productos con quien lo desee, así ese proveedor se encuentre a varios kilómetros de distancia. Solamente los judíos se compran y venden entre sí, pues así ha sobrevivido su raza por cientos de años.

Otra cosa es el sobreprecio, que por lo único que se podría justificar es que el servicio que dan es de mejor calidad que el competidor barato; en todo caso debería hacerse una investigación y que expertos expliquen por qué se contrató una empresa más cara, entonces sí se podría saber si hubo alguna irregularidad.

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