>Por Alejandro González Ontiveros.- Quién sabe si haya sido la crisis económica, el frío, o que la gente esta vez no se haya acordado de la Guadalupana, la cosa es que las fiestas en honor a la Virgen de Guadalupe no congregaron tanta gente como en otros años en la cabecera municipal, a diferencia de Capilla de Guadalupe, donde los habitantes hicieron patente una vez más su devoción a la Reina de México.

Desde los días previos al 12 de diciembre se hizo notoria la poca participación, ya que se observaron menos participantes en las procesiones y cánticos. Tampoco se escucharon muchos cohetes ni fuegos artificiales.
Desde un día antes se cerraba en parte la calle Tepeyac y hasta su cruce con Morelos, cosa que no se hizo este año pues al parecer no fue necesario, ya que la gente no se presentó en gran cantidad y fue una celebración más bien tranquila.

Hubo puestos de comida y de atracciones pero con menos clientes que en otras ocasiones.

Sin embargo, los verdaderos creyentes de la Virgen Morena, los que visitan y rezan a la patrona en cualquier día del año haya o no fiesta, no faltaron el mero día y refrendaron su amor por la reina del Tepeyac.

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