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Hace varios años, siendo un adolescente, un tipo que por lo visto vivió parte de su vida en Estados Unidos, llegó diciéndome que su camioneta “likiaba” aceite por una manguera. Me costó algunos minutos entender que el hombre estaba hablando de una fuga y años después por casualidad descubrí en un diccionario que “fuga”, en inglés se escribe “leak” y se pronuncia “lik”.

Wikileaks, página web creada por un tal Julian Assange y que da a conocer supuestas filtraciones ultrasecretas y delicadas de algunos gobiernos, sobre todo el de EU, ha divulgado miles de secretos a través de la propia página o reveladas en primera instancia a algunos periódicos europeos y gringos.

Por otra parte, la palabra Wiki no es tan ajena a los que nos gusta navegar por la red, pero pocos saben su significado, que habla de aquellas páginas web donde cualquier usuario puede aportar y editar lo que en dicha página aparece.

Así que puede decirse que en Wikileaks, si alguien sabía un secreto gubernamental, podría publicarlo libremente, pero no es así, pues el mismo Assange había dicho (antes de que lo metieran al bote) que primero se verificaba la autenticidad del contenido y entonces se decidía si salía a la luz la información.

Entonces de “wiki” no hay nada y si el propietario de la página decidía qué salía y qué no en base a sus “investigaciones”, entonces nadie se puede confiar de lo que ahí se diga.

Fue mucho alboroto lo de Wikileaks pero nunca se dijo nada nuevo ni sorprendente. Que los abusos cometidos por soldados gringos en Iraq, ya antes cientos de revistas y periódicos a nivel mundial y hasta en México habían documentado este tipo de incidentes.

Que los cables enviados por diplomáticos estadounidenses en todo el mundo a EEUU y viceversa, pues es como dijo el mismo gobierno gringo, más chisme que información relevante. Y si alguien no cree puede consultar los dichosos cables.

Quizás las expectativas fueron altas para aquellos que estamos acostumbrados a leer sobre historias de conspiraciones medio fantasiosas. El Wikileaks nunca dijo nada de la famosa Area 51, del supuesto montaje que fue el viaje a la luna o del supuesto ataque al Pentágono en aquel septiembre de 2001.

Y los cables sobre México fueron aún más decepcionantes: Que el PRI es el candidato más fuerte para ganar las elecciones de 2010 (mmm), que el gobierno teme perder el control de las zonas donde se pelea contra el narco (¿a poco?), que no hay coordinación entre las distintas fuerzas del orden para aplacar a los narcos (bostezo).

Hubiera sido chido que esos comunicados dijeran si es verdad que Calderón se pone pedo y es la esposa la que le tiene que entrar al quite de dirigir a la nación en estos casos; si la influenza A H1N1 fue invento del gobierno y de las farmacéuticas o en el peor de los casos una gripe cualquiera más que a todo mundo nos da; ojalá el Wikileaks nos hubiera dicho si Diego Fernández sigue vivo y cuándo lo van a entregar.

Tampoco Wikifugas nos dijo si el peje está loco como todo mundo cree o son ciertas todos esos piensos del complot y del pelón innombrable.

Y ya de carrera, aunque tampoco nos lo dijeron los cables wikifugados, si es verdad que a cierto ex alcalde de Tepa se le hace agua la canoa o que si otro ex alcalde asistía a unas santas orgías convocadas por la organización, igual de santa pero secreta, a la que pertenece.

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