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Miente, miente, que algo debe quedar
Hitler

No soy un católico modelo y puede ser que no sea el más indicado para tratar de defender a la iglesia. No estoy de acuerdo en algunas cosas que permite o prohibe la iglesia, como puede ser aquel que le va a algún equipo de futbol y no está conforme con que hayan contratado a tal entrenador o la manera de jugar de los jugadores, o así como aquel que se identifica con un partido político y no está de acuerdo con el candidato o gobernante o bien algún funcionario público que haya puesto dicho gobernante o partido.

Sin embargo no puedo evitar indignarme cada vez que algún colectivo de poco seso pero con muchas ganas de chingar, hable mal de la iglesia, de la religión católica o del mismo Jesús. El que no quiera creer que no crea, pero tampoco ataque y si lo hace que sea con bases y no repitiendo lo que los hilos oscuros que lo manejan le ordenan que diga.

Contra la iglesia se han vertido un montón de mentiras y ataques. He tomado las más usuales y recientes y trataré de refutarlas, pero razonadamente y con hechos.

La Iglesia es multimillonaria y no ayuda a los pobres.

Ciertamente los bienes de la Iglesia podrían ser considerados como muy valiosos y hasta tiene su propio banco y un sistema de finanzas; sin embargo la mayoría son bienes inmuebles, como que el Vaticano no andaría vendiendo la Capilla Sixtina y quedarse sin recintos tan sólo para ya no recibir más críticas, además que sería de mal gusto adquirir de manera anónima una tan simbólica construcción y de gran significado para cientos de millones de personas.

Y no se les da dinero a los pobres, solamente los gobiernos populistas lo hacen, sobre todo en tiempos electorales. Pero la Iglesia mantiene varios programas y casas de asistencia donde se ayuda a todos aquellos que atraviesan por una situación especial y precaria.

Además, hay que fijarse quiénes crearon totalmente a voluntad las crisis y depresiones económicas del mundo, que no es la iglesia católica, sino los enemigos de ésta y de toda la humanidad.

La iglesia combate y persigue a los homosexuales.

Quizá lo haya hecho en los tiempos de la Inquisición, pero ahora la postura es muy clara. Un gay lo único que no puede hacer es casarse con alguien de su mismo sexo ante la iglesia y si de alguna manera está unido, entonces no podría comulgar, lo que no creo que en la actualidad le interese mucho al implicado.

Fuera de decir que las uniones del mismo sexo son abominables y no deben permitirse, nunca he visto a un sacerdote que persiga y combata por algún medio a los homosexuales. Hay que recordar que la misma Biblia condena estas uniones, por lo que los curas simplemente son congruentes con sus enseñanzas.

La iglesia promueve y protege a los curas pederastas.

Esa es la favorita de los anticatólicos, pero hablando de datos reales y no solamente ganas de hablar con el hígado, en Tepatitlán y toda la zona de Los Altos sólo ha habido un caso de padre pedófilo y tan sólo fue una víctima la que denunció.

Y si vemos que en esta zona hay decenas o cientos de sacerdotes, el caso anterior no representa ni el 1% de los ministros religiosos.

Y no vale decir que “los casos no denunciados” o “es que por temor o vergüenza no se sabe el número exacto de menores abusados por un sacerdote”.

Por otra parte, la iglesia en un principio se ha mantenido hermética y reservada al respecto, pero ahora la apertura es notable y hasta el mismo Papa Benedicto XVI se ha pronunciado porque se coopere con autoridades civiles cuando exista un caso de estos.

La iglesia es retrógrada al oponerse al aborto.

Es muy cómodo decir que la mujer es libre de decidir sobre su cuerpo. Ahora imaginemos, que estando en gestación, nuestras madres hubieran decidido cortarnos la existencia antes de nacer y sin ninguna oportunidad de luchar por nuestra vida.

Hay muchas opciones para aquellas mujeres que no quieren tener a sus hijos dejando de lado el aborto. Por otra parte, si hubiera una verdadera educación sexual y no aquella que dice que se puede practicar el coito con quien sea, donde sea y a la hora que sea, nomás usando un método anticonceptivo, de verdad disminuirían los casos de embarazos no deseados.

La iglesia permite la propagación del SIDA al prohibir el condón.

Es inimaginable y absurdo pensar en una iglesia que permita las relaciones sexuales sin ton ni son pero sin condón. La iglesia prohibe el sexo entre personas que no estén casadas y por otra parte prohibe el preservativo y otros métodos artificiales para evitar el embarazo.

Si los atacantes de la iglesia razonaran un poquito esto se darían cuenta que si se guardara la fidelidad exigida entonces sí disminuirían drásticamente los casos de SIDA.

Ahí está, es simple lo que propone la iglesia para evitar tanto SIDA y embarazos no deseados, pero es más placentero coger con quien sea sin ningún remordimiento.

Los ataques a la iglesia nunca cesarán, a menos que llegara ésta a dejar de existir, pero la lucha ha sido eterna y sin tregua, desde el mismo día en que nació Jesús. Los enemigos han cambiado estrategias pero siempre han sido los mismos. Los mismos que mandaron a matar todos los varones menores de dos años en aquella época, los mismos que convirtieron los templos en un gran mercado, los mismos que crucificaron a Cristo, los mismos que crearon la masonería, otras religiones y corrientes de pensamiento mafufas como el New Age o la astrología, y los mismos que ahora se rasgan las vestiduras en pro de los derechos de los homosexuales y los niños abusados sexualmente.

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