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Y las ideologías callaron…

El pasado fin de semana comenzó una nueva era en el panismo de Tepatitlán. Con la elección interna que vivieron los miembros activos de ese partido comenzará una etapa diferente. No me atrevería a calificarla, ni mejor ni peor, simplemente creo que será diferente.

Mi hipótesis de la diferencia la sustento en cómo se dieron los amarres y las negociaciones previas a la Asamblea panista. Hubo cinco aspirantes. Uno de ellos resultó presidente, pero otros salieron ganadores.

Me explico: Hubo dos verdaderos aspirantes, con posibilidades reales de convertirse en dirigentes, Rigoberto González, hijo del exalcalde del mismo nombre; apoyado por los “neopanistas”, que dicho sea de paso ya no son tan nuevos y, del otro lado, fue Norberto Venegas, apoyado por los tradicionalistas, por los “viejos” panistas; que, dicho sea de otro paso, tampoco son tan “viejos”, pues el propio Norberto tiene apenas unos cinco años siendo miembro activo, según refieren algunos panistas.

En esta complicada geografía de la distribución de plazas y amarres –típicas de otros partidos, no del PAN-, comenzó a gestarse la nueva era panista de Tepa. Es nueva porque los ideales y los principios de los fundadores de ese partido han sido, en el ejercicio público, muy poco respetados y pésimamente representados.

¿Quién se atrevería a confrontarse con el propio González Luna Morfín, con Gómez Morín o cualquier otro de los fundadores, luego de haber participado en las administraciones de Tepa o de Jalisco? Hubo quién presumía grandes amarres internos y, no se notaron. Hubo estirones, tensiones, presiones, cabildeos, pero no fueron suficientes para doblegar la hegemonía de quienes han dominado a ese partido en la última década. Recobraron la plaza y no la ceden, aunque ya comenzaron a negociarla, eso es nuevo.

Es nueva la era del panismo en Tepa porque, cosas curiosas, los triunfadores (entiéndase “tradicionalistas”) cedieron tres secretarías o posiciones en el Consejo a favor de un “neopanista” que sacó 6 votos en la primera ronda. Dos votos por espacio. Hace apenas unos años, la lucha era férrea: todo o nada, no había negociación. Ahora sí la hubo. Eso es parte de la novedad de esta era.

En los últimos quince años, muchos tenían la oportunidad de esconder sus anhelos de poder o de riqueza con el maquillaje de pertenecer a un partido democrático, del bien común, de la honradez, de la integridad humana.

Hoy, cuando ya no se ostenta la nómina, el poder, cuando no hay cargos por distribuir, es cuando salen los verdaderos valores. El PAN ha sido, no desde hace 15, sino desde hace 20 o 30 años, un verdadero pincho para la vida pública de Tepa. Ahí se forjaron verdaderas historias de democracia, pero, como todo en este país, con el ejercicio del poder, se fue mermando, se fue torciendo, se fue diluyendo la ideología.

Hoy, tras su elección, Norberto Venegas tendrá el gran reto de hacer volver al PAN al poder, pero tendrá qué demostrarle a la ciudadanía que tiene valor, valor panista, para denunciar lo incorrecto en la función pública.

Sin embargo lo limita su estrecha relación con quienes han aplicado el poder en los últimos años en el municipio. ¿A quién le reclamará obras malhechas?, ¿Cómo podrá reclamar nepotismo?, ¿Desde dónde reclamará transparencia en compras, contratos, en nombramientos?, ¿Se atreverá?, ¿Pedirá cuentas sólo a los priístas o también a sus compañeros panistas que ostentan hoy el gobierno del Estado, la diputación federal, una diputación local, seis regidurías en Tepa?

Tiene Norberto Venegas un nuevo encargo, tiene un enorme reto frente a la sociedad… y tiene seis grandes retos internos: candidatos a ediles, diputados, senadores, Gobernador y Presidente de México. Ese es el tamaño de su reto, ¿le permitirán imponerse o le permitirán negociar también en esos espacios algunas posiciones para los “neos”? Bienvenidos a la nueva era del panismo en Tepa.

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