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Dos pueblos en problemas en Los Altos, curiosamente ambos son delegaciones de algún municipio y también curiosamente parece que sólo para ellos son importantes dichos problemas.

Temacapulín, perteneciente a Cañadas de Obregón, exige que no se inunde la tierra donde viven sus habitantes y Capilla de Guadalupe exige ser el municipio 126 y separarse de Tepatitlán.

Los habitantes de Temaca dicen que no quieren que se inunde su pueblo y ser removidos y para eso tienen el apoyo de no quién sabe cuántas organizaciones de sabrá Dios cuántos países, organizaciones no gubernamentales pues, de ésas que sólo sirven para viajar a naciones lejanas a echar desmadre.

Si el gobierno federal decide hacer la presa la hará con no pocas trabas y resistencia por parte de los lugareños, pero finalmente la hará. Organizaciones de al menos 18 países dicen que están dispuestas a impedir que no ocurra eso, pero fuera del “apoyo moral” y un poco de resistencia humana, no pasará de ahí.
El alcalde de Cañadas prometió que estaría de parte de los habitantes de Temaca en su lucha contra la presa, sin embargo el día en que se celebró una asamblea internacional contra el embalse en este poblado, el presidente municipal no asistió pues ese mismo día se reunió en Tepa para asistir a un evento de corte más bien político.

Los habitantes de Temaca han marchado a Guadalajara en su lucha contra la presa El Zapotillo, pero el alcalde que prometió estar de su lado ha estado más bien viendo cómo resuelve el lío de su director de policía arraigado y acusado de haber puesto en bandeja de plata a su homólogo de Mexticacán para que lo asesinaran.

Y de Capilla de Guadalupe, la causa es diferente, pues ellos luchan por separarse de Tepatitlán y por lógica no cuentan con el apoyo del ayuntamiento.

El motivo es claro pero poco comprendido. Los capillenses mencionan muchas razones para independizarse y suficientes argumentos para garantizar (al menos en teoría) que les irá bien como municipio y hasta mejor que si dependieran de Tepa, como el hijo que un día cree que puede irse de la casa de sus padres creyendo que tiene todo previsto y le irá bien sin el sustento paterno.

El pronóstico de este escribidor es que Temaca será finalmente inundada, pues ya hasta se está construyendo un “Nuevo Temaca”, señal de que más de algún habitante ya dio su visto bueno para cambiarse de lugar.

Respecto a Capilla, seguirá perteneciendo a Tepa al menos unos años más, pues mientras sus habitantes no le bajen a sus pretensiones y quieran para sí tanto territorio, no se destrabará el asunto; es como aquel hijo del que hablábamos hace unas líneas, quisiera además de irse a vivir solo, llevarse el carro y varios muebles para dejar a los padres a “raíz”.

Si le sirve de consuelo a Capilla, nomás vea a su vecino San Ignacio Cerro Gordo que todavía sufre como nuevo municipio y adolece de muchas carencias.

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