>Por Fabiola González Ontiveros

Estas últimas semanas, me cuesta cada vez más trabajo levantarme y ya rogaba porque cambiara el horario, que aunque tiene ya bastantes años cada vez que cambia escucho a la gente confundida que no sabe si se atrasa o se adelanta, ni cuándo y lo único que hacen es corajes.

Cada vez que se cambia el horario es exactamente lo mismo, hay gente norteada por todos lados, discutiendo en las calles si se va a atrasar el reloj o se va a adelantar, gente que no está de acuerdo, gente que dice que “ay qué buena medida yo sí ahorro luz” otros convencidos de que al final sale lo mismo en el recibo. Miles y miles de estudiantes que reniegan de tener que levantarse más temprano, o sentir que la noche es larguísima si se atrasa el reloj.

Por ejemplo a mi mamá alguna vez le escuché decir que ella sí ahorraba luz, que porque la levantada para ir a la escuela y no sé qué tantas razones me dio para validar el cambio de horario, y yo soy de las que cree que es la misma gata nomás revolcada, porque al menos en luz lo que no nos gastaremos en las mañanas porque a las 7 el sol estará radiante, lo gastaremos en las noches que a las 5 30 o 6 ya esté oscureciendo; y al final la jornada dura lo mismo por lo que creo yo que es lo mismo.

Las primeras dos semanas podría uno medio llegar a sentir que duerme un poco más, debe ser sugestión yo creo porque aunque las horas de sueño son las mismas, como ya cuando despertamos salió el sol nos hace sentir que es tardísimo y dormimos un montón pero en realidad todavía estamos a tiempo, pero eso es sólo mientras el cuerpo se acostumbra, además de que nos dará sueño más temprano, pues si antes eran las 11 ahora nos dará sueño a las 10.

Claro que eso es con el horario que entra mañana, porque en el otro nos da sueño más tarde y cuando despertamos aún está muy oscuro, lo que da la sensación de que es de madrugada y todavía no debería ser hora de empezar el día. Por eso la mayoría de la gente prefieres éste nuevo horario que el que dejaremos.

Pero bueno, lo anterior en cuestiones de sueño y luz, pero no es lo único. El cuerpo sufre, y le cuesta acostumbrarse, las horas y los hábitos de sueño afectan mucho a una persona, yo no conozco a una persona que pase la noche en vela y al día siguiente esté de buen humor, no digo al contrario porque eso sí existe, pero el punto es que los hábitos de sueño afectan el estado de ánimo.

Otro asunto del cuerpo es, por supuesto, la comida. Nuestro organismo que funciona como relojito, de repente comienza a trabajar más tarde específicamente en este horario, así es como lo ven muchos, empezar tarde y terminar temprano, pero eso es porque en nuestra mente estamos conscientes de que debe ser así, pero por ejemplo al estómago ¿quién le avisa que no le de hambre a cierta hora?

Ahora nos dará hambre más temprano, y sufriremos porque todavía no será hora de comer, recuerdo en la primaria y secundaria cuando el recreo era a una hora específica y obviamente en el salón no se podía comer, así que ahí estaban todos los niños sin poder ponerle atención al maestro porque estaban muy ocupados tratando de convencer al estómago de que es normal y hay que aguantarse una hora más.
Eso del hambre es feo, el estómago no sabe ni qué y uno tarda más o menos como dos semanas en acostumbrarse al cambio, para que unos meses después se tenga que cambiar otra vez…

También se ahorraría luz si cada quien en su casa apagara las luces que no necesita y desconectara aparatos que no se utilizan al momento, pero como saben que nadie lo hace nos dan en la madre a todos moviéndole al reloj dizque hasta para hacernos un favor… pero igual yo prefiero éste nuevo horario que el que mañana dejaremos, así que no hay de otra, cárguense una frutita en la bolsa y suerte para todos con el nuevo horario.

Anuncios