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+ Ya no produce el
vino para consagrar

La Arquidiócesis Primada de México alertó sobre una crisis de abastecimiento en sus parroquias de vino de consagrar de producción nacional, luego de que en julio pasado la Casa Pedro Domecq y otras compañías suspendieron la producción, por lo que las reservas se agotan en las bodegas y destacó que recurrir a la importación tiene varias complejidades.

Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis, menciona que una “parroquia promedio” con 800 asistentes a misa un domingo gasta de cuatro a cinco botellas de vino al mes, con un costo cada una en promedio de 90 pesos.

El vino que utilizan, mencionó, depende también del sacerdote. Es decir, algunos procuran utilizar poco la bebida, pero ahora al estarse acabando la que tienen en existencia, tendrán que adquirir de importación, lo cual les resultará más caro, al elevarse el precio, en algunos casos, hasta el doble.

“Sin una reactivación de la producción de vino de consagrar mexicano, diócesis enteras deberán recurrir a la importación de barricas y botellas de vinos extranjeros provenientes de Estados Unidos, Chile, España, Italia y Francia principalmente”, lo cual tiene dificultades que van más allá de lo económico”.

Ricardo Valenzuela, ceremoniero de la Catedral de México, y el sacerdote Jesús María Sánchez Montejano, coincidieron por separado en que la adquisición de barricas de vino debe contar sin excusa con el sello episcopal de aprobación, el cual debe estar respaldado en análisis encomendados por los obispos para certificar la pureza del vino. Si de estas barricas, una compañía distribuidora quisiera embotellar también requeriría la validación del obispo de la diócesis productora y del obispo de la diócesis destinataria.

Esto, por supuesto, sin contar en la elevación del precio del vino para consagrar que llegue al párroco como consumidor final, por los trámites aduanales de derechos arancelarios y el aviso sanitario por importación de bebidas alcohólicas en nuestro país, pagos que tendrían que cubrir las casas importadoras.
De acuerdo con una investigación hecha por la Arquidiócesis que encabeza Norberto Rivera Carrera, además de Pedro Domecq, las grandes y tradicionales casas productoras El Vergel y Casa Madero también han suspendido la producción de vino especial para la misa.

Actualmente, precisa, hay una veintena de casas vinícolas productoras de renombre en México pero sólo algunos vinos como Eminencia, Excelencia, Vino Generoso para Consagrar en sus variedades dulce y seco, o Tres Reyes son conocidos por los sacerdotes como válidos y lícitos para el Santo Sacrificio de la Misa.

Según el catecismo de la Iglesia católica, el vino para la consagración “debe ser natural y puro, no contaminado con sustancias extrañas conforme a la antigua tradición de la Iglesia”; además los concilios Florentino y Tridentino especifican que deben ser utilizadas uvas maduras para su producción.

Desde los años ochenta, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha dedicado sus efuerzos para trabajar conjuntamente entre las diócesis para la validación y autorización que los obispos deben dar a los vinos de consagrar.

Cabe mencionar que cada obispo puede autorizar el vino para misa que se produzca en su propio territorio diocesano pero el vino puede ser distribuido y comercializado en cualquier rincón del mundo, si no hubiera alguna contraindicación particular de otro obispo diocesano.

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