>Por Fabiola González Ontiveros

Mientras escribo esto apenas es 15 por la mañana, y veo cómo todo México está preparadísimo para la fiesta. Luces de colores, escarcha verde, blanco y rojo, banderitas, sombreros, bigotes, escudos, la palabra “bicentenario” que ya nos trae de encargo y las caras de Morelos e Hidalgo en cada vitrina de cualquier local. Por cierto esta semana vi que alguien escribió “Idalgo” y pues… no sé si habrá sido a propósito o no, ya que en el facebook nos encontramos con palabras extrañas todos los días, pero hasta para eso hay límites, quien sea que escriba así después de haber terminado la prepa creo que es un estúpido.

Pero bueno, he visto en la universidad muchachas con su bigotazo andando por todo el campus, y sombrerudos en la calle, pero sé que esta noche voy a ver muchos más. Está bien, al final de cuentas es por el orgullo de ser mexicano… porque estamos orgullosos de nuestro país ¿no?

Un borracho tirado en un nopal con la botella de tequila en la mano y el sombrero cubriéndose del sol, esa es la imagen que en el extranjero tienen sobre nosotros, y aunque a muchos les molesta, en eso nos convertimos cada 15 de septiembre por la noche.

Sí, es cultura, así que celebremos todos nuestra cultura poniéndonos hasta las chanclas como vulgarmente se dice, y gritar todos a las 11 de la noche a todo pulmón ¡Viva México! Todos los días hay muertos por la delincuencia incontrolable y el crimen organizado en el país, muertes brutales que son una desgracia, pero como es 15 de septiembre a nadie le importa y que “Viva México Cabrones”.

Agarran a “El grande” días antes del bicentenario para que el país vea que no estamos tan jodidos y que se está trabajando, pero por cada uno que agarran se les van 50, y suerte tendremos si ellos también agarran la fiesta y dejan a los demás celebrar tranquilos.

Ojalá ellos también aprovecharan el mega puente éste que Calderón amablemente nos dio, pero ni madres, yo creo que los narcos van a andar en friega haciendo de las suyas ahora que el país está distraído enfiestándose.

Mucha gente cree que alguien no se va a quedar tranquilo y provocará un desastre en algún lugar del país, tanto así que los papás no quieren dejar salir a sus hijos porque tienen el presentimiento de que algo va a salir mal. Yo le pregunté a mi hermana que vive en el Distrito Federal si se atrevería a salir al grito, y sólo me dijo: “ni madres, yo agarro a mi niña, me encierro y no asomo la nariz, va a ser un caos esto”. Claro que para el tiempo en que ustedes estén leyendo esto ya se sabrá si toda esa gente con malos presentimientos tenía razón o no, pero lo importante no es que creamos que va a suceder algo malo, sino el grado de miedo que tenemos ya, y peor, estar acostumbrados a ello y esperar de verdad que algo terrible suceda.

No es vida, no deberíamos estar acostumbrados a tener miedo de salir, a esperar un desastre, a darle el poder a los malhechores que se alimentan de nuestro terror, pero es el país en el que nos tocó vivir. Los que han podido se han ido y los tachan de cobardes, pero qué más se puede hacer si aquí el que menos gobierna es el gobierno.

Yo por mi parte aprovecharé el puente que tanto han criticado para irme a casa, pero como ya he dicho hasta el cansancio, me parece que no hay nada que celebrar.

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