>

Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com

Una familia del este de Europa decidió emigrar a América. Sus familiares y amigos se reunieron para despedirles y como regalos les dieron pan y queso para todo el viaje, pues eran tan pobres que era lo único que podían darles. Viajaron en un viejo barco de vapor recluidos en su camarote durante todo el viaje para no malgastar sus pocos ahorros. Todas sus comidas eran pan y queso.

Antes del desembarco, el más pequeño de los hijos, le suplicó con gran insistencia a su padre que le dejara salir para comprarse una manzana, estaba ya enfermo de tanto pan y queso. El padre lo regañó y de mala gana le dio unos pesos para que se la comprara. Y le ordenó que volviera inmediatamente al camarote. Pero el tiempo pasaba y no regresaba, su padre preocupado fue a buscarlo y lo encontró en el comedor del barco y cual no su sorpresa al verle comiendo una cena suculenta. Pensando en el gasto, se indignó y empezó a regañarlo. El muchacho se levantó y le dijo: “Papá es todo gratis. Lo podíamos haber comido todos los días. La comida está incluida en el pasaje”.

Como en esta historia muchos corremos el riesgo de encerrarnos en nuestras devociones: nuestro rosario, novenas, grupos…y no enterarnos de que hay un alimento gratis y más importante para la vida cristiana que todas las devociones: el Cuerpo de Cristo. “Si no comen mi carne y no beben mi sangre no tendrán vida eterna”. Muchas personas recluidas en sus casas y en sus negocios nunca vienen a este magnífico comedor y no se enteran de que Jesús nos dejó un alimento gratis para vivir unidos a El y a los hermanos.

La Santa Eucaristía es regalo muy importante que no debemos despreciar.

Preguntémonos

¿Cuánto tiempo tengo que no comulgo?
¿Solamente voy a comulgar cuando me invitan de padrino o madrina?

Anuncios