>Por Ana Paula de la Torre

Todavía no se sabe cuánto dinero está recaudando esta película. Quién sabe, entre la piratería y los cines, (por cierto carísimos, en Guadalajara cuesta 60 pesos por boleto) ¡60 pesos! Pero bueno, luego que por qué se quejan de la piratería.

Lo  cierto es que la película llama la atención, el director es Luis Estrada (creador de “La Ley de Herodes”), el tema es el narcotráfico, la violencia, la falta de oportunidades y la corrupción. La película sale a la luz justo en el momento de crisis más violenta de lo que va del sexenio, al igual, sale a la luz en vísperas de los festejos del bicentenario.

El trailer de la película está anunciado en canales de tele abierta, por lo que, muchos mexicanos pueden ver anunciada la cinta y el interés por la misma es relevante. Simplemente el día miércoles de esta semana que fui a verla, el cine estaba hasta el tope, y en la vida cotidiana, he escuchado hablar del tema a más de una persona. La película llama la atención.

Todo lo anterior lo contextualizo porque hoy leí una frase de Lidya Cacho que me hizo aterrizar los sentimientos que la película causó en mí: ” la fase del cinismo, es la más destructiva, la más desesperanzadora ¿Usted dónde está?”. Esto es precisamente lo que la película “El Infierno” provoca, cinismo, risas y más risas, algunas por motivos chistosos, no lo voy a negar, pero muchas de ellas, originadas por cinismo.

Es tan desesperanzador el panorama, que el director pinta un México sin nada, absolutamente nada bueno, un país sin ninguna oportunidad, en donde la única manera de sobrevivir es integrándose a un sistema corrupto. El que no le entra, se queda jodido.

En una de las escenas, entra el nuevo ayudante  a las oficinas del capo de droga más importante del país (según la película). El estudio donde lo recibe está lleno de fotografías: el capo con Salinas de Gortari en abrazo fraternal, el capo con Martita y Fox en filita de amistad; el capo con Miguel de la Madrid, el capo amo de la corrupción y compa de los poderosos de todo tipo. ¡Ahhh!, la esposa del capo besando la mano de Juan Pablo II,  muestra además una foto  de Felipe Calderón  en el despacho de un funcionario federal, el último de la cadena de la corrupción, que con engaños logra las declaraciones del ayudante más importante del capo para después sacar tajada también chantajeando  con  dichas declaraciones grabadas en video.

A qué voy con todo esto, a que la película sólo deja una sensación de cinismo, de desesperanza. La palabra crisis es mencionada infinidad de veces en la película. Expertos en materias económicas coinciden en que en la depresión de 1929 de E.U, el peor factor que provocó más crisis fue la incertidumbre. Mencionar, mencionar y mencionar el tema, es meterle a la gente en la cabeza que hay crisis. Crisis, crisis, crisis.

En Estados Unidos los economistas siguen luchando por incentivar la inversión, pero miles y millones tienen grabado en sus concepciones que hay crisis, y que no hay de otra, que ” no se puede avanzar”, porque hay crisis. No dudamos que haya corrupción, muchísima, en todas las esferas. No negamos tampoco que haya zonas y sectores sociales  donde la falta de oportunidades sea pan de cada día. Pero el mensaje de la película en pocas palabras es ” que no hay forma de avanzar” que estamos jodidos” y ese mensaje lo están recibiendo miles de mexicanos,  provocando, como menciona Lidya Cacho, una fase de cinismo, que a fin de cuentas es la más destructiva, y sólo provoca desesperanza.

El cineasta es creador de cultura, y la cultura que promueve esta película, es la del cinismo. Un cinismo que  nada aporta, que sólo estanca. Esta quizá sea la película mexicana más vista en vísperas de nuestros festejos del bicentenario. Mismos que después de verla, no quedan ganas de celebrar. Ojalá que los directores fueran más neutros, y cambiaran un poquito el enfoque, siempre tratando de provocar algo más positivo

Fase del cinismo, es la más destructiva, la más desesperanzadora ¿Usted dónde está?

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