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Por Oscar Maldonado Villalpando

¿Qué significa nuestra Patria hoy?

A estas alturas, ¿qué queda de este concepto o sentimiento?
La vida se ha vuelto tan violenta, tan práctica, tan globalizada que este sentimiento de pertenencia gozosa a una nación parece ofuscarse. Todo se reduce a economía, a bienestar, a “Medios” oportunistas, mercenarios, engañosos. Lo mismo hablan de lo más noble como de lo más trivial, confundiendo proporciones, borrando límites. Igual se desmoronan de estupor ante un invento, que ante una máquina, un crimen  o el sufrimiento de un niño, como si todo fuera igual.

Medios perturbadores y generadores de dependencia y esclavitud. Cuando pasan por la calle de nuestra vida, haciendo la propuesta de su “chatarra” espiritual, muchos caemos en el engaño.

Cruza el horizonte la pregunta ¿Qué es la Patria? o como dijera aquel poeta ¿Qué queda de mi Patria?
¿Dónde estará ese concepto poético, quizá, pero al mismo tiempo real, para nuestra, de la Patria sublime, de la Patria ideal?

¿No será un ingrediente que no debemos borrar de nuestro haber, de nuestros principios?
No por copiar sino por unificar sentimientos permítase traer una página de los escritos del señor obispo Silviano Carrillo, que pese a ser publicados hace 100 años suenan con tremenda actualidad, y en un corazón noble, pueden inspirar nobles reflexiones, así decía:

Patria

Una tierra que sostuvo nuestra cuna, un sol que alumbró nuestras primeras lágrimas, rostros amigos que sonrieron al ver nuestras risas de niño, y corazones que latieron cerca de los nuestros en los albores de la vida, eso es Patria.

Veamos a todos los que tienen la honra de ser mexicanos como miembros de la misma familia que es la nuestra.

Trabajemos sin descanso por ser ciudadanos honrados y útiles a nuestro país… Por nosotros y por México debemos huir del vicio y entregarnos gustosos al cumplimiento del deber.

Patriota es aquel que coopera sin ostentación y sin ruido al bienestar social… Son patriotas el abogado que defiende los fueros de la justicia; el médico dedicado a las nobles tareas de su misión en pro de la salud y de la vida; el sacerdote que busca almas para el cielo y enseña la virtud, llevando una vida irreprensible; el comerciante cuya honradez y lealtad son proverbiales; el padre de familia que educa a sus hijos en el temor de Dios y que los acostumbra  a venerar a su Patria. En fin, son patriotas los que respetan la ley que les obliga, y todos los que aman el cumplimiento del deber.

Imitemos en lo posible el ejemplo del gran patriota, Jesucristo, quien así como lloró sobre Jerusalén al ver el horrendo crimen de su pueblo, escogió entre sus conciudadanos a sus primeros discípulos, y a éstos y a todos los que los necesitaban, les hizo muy grandes beneficios.

México

Si hubiera quien a cambio de dinero, de alhajas de valor inestimable y de heroicos sacrificios nos diese la felicidad, por la que siempre anhelamos, ¿no lo daríamos todo, no seríamos capaces de las más grandes privaciones y de los más grandes martirios? Sin duda que sí; porque el ser feliz es algo que preocupa de continuo a nuestra mente; que forma la ilusión de nuestra vida y que estimamos casi como la vida misma.
Ahora, si como individuos corremos de este modo en pos de la dicha, como Nación igualmente hemos de buscar el secreto del bienestar y del poderío para la Patria.

¿Queréis que os descubra ese arcano; que ponga en vuestro poder el talismán misterioso?
No os dejéis seducir por el modernismo, que ataca todo lo más respetable del pasado; que quiere suprimir la grandeza de la Sociedad para hacer grande al individuo; que desprecia la religión porque enseña cosas que a él lo hacen despreciable; que de buena gana eliminaría a Dios del mundo de los seres reales para ser él el dios único, objeto de las adoraciones de todos los demás; que borraría con gusto el principio de autoridad en todos los códigos, para llegar al absurdo de imponer su tiranía en nombre de todas las libertad.

En una palabra, México será grande, culto, poderoso y respetado si sigue siendo una nación cristiana. 
15 de sep. 1907. S. Carrillo.

Creo que más que idealista suena a lo nuestro, a lo cercano, a lo que es y debe ser la vida. Y que aviso más oportuno sobre ese endiosamiento del individualismo y del relativismo:
Patria es generosidad.
Patria es apertura.
Patria, el prójimo,
Patria, mi familia,
Patria, mis padres.
Patria, el orgullo de ser,
Patria, la dignidad de ser persona,
Patria, la alegría de vivir.
Patria es de perfil guadalupano.
Patria es heredad de Cristo  Rey.
Patria, mi Señor y mi Dios.

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